miércoles, enero 18, 2012

Complicado esto de la autocrítica


De los muchos hermanos y hermanas de la Abu yo conocí sólo a algunas. Cosa extraña esto de tener el mismo origen y ser tan diferentes. A veces pienso si con nosotros pasará lo mismo. A primer golpe veloz de memoria podría mencionar a la que se maquillaba muchísimo, a la que nos contaba chistes no aptos para todo público cuando éramos niños, a la que fue abducida por un objeto volador no identificado que la llevó al sol central y a la que leía las manos.

Pero esta tía abuela no era bruja ni gitana. No auguraba eventos ni vaticinaba el futuro. Ella aseguraba que en nuestras manos están impresas todas nuestras cualidades y afirmaba que podía conocernos a través de las líneas y las marcas y los gestos y los tantos indicios que nuestras manos brindaban a su ojo experto. Jugábamos a creerle. Porque nos gusta mucho jugar, porque era una belleza de persona y porque la Abu insistía con que eso mucho no le gustaba y era una forma divertida de hacer renegar a las hermanas.

Hace un par de años, adultos ya, nos persiguió a Hermana, a Novio de Hermana y a mi hasta un rincón del patio a resguardo de escépticos. Nos frenó después de la curva y nos dijo que ahora que ya habíamos crecido nos quería leer las manos realmente, esa sola vez, porque, quizás, podría ayudarnos en algo. Como para que no dudemos de su palabra, empezó con Novio de Hermana, a quien no había visto antes. Acierto tras acierto, pensamos nosotras dos, sin hacer un solo gesto, al escucharla. Siguió con Hermana y después me pidió a mi que extienda la zurda.

Sentenció características de mi personalidad que ya conocíamos, descubrió en algunos recovecos partecitas de mi que venía negando, cobijó con palabras algunas condiciones un poco maltratadas de mi misma y cerró con lo que, según ella, era el mejor consejo que podía dejarme. Vos tenés los dos, dijo. El don de la palabra y el don del silencio. Es importante que aprendas a usarlos a ambos. Podés hacer mucho bien pero también causar demasiado daño.

Pensé en una frase berreta de película del hombre araña, pensé, también, que ella jamás la había visto. Pensé que todos tenemos esas condiciones. Pensé que seguramente no era tan buena ni para lo uno ni para lo otro. Pensé que no era importante esa parte de la charla. Pensé que ni siquiera me conocía tanto. Pensé que una cosa es hablar hasta por los codos y otra tener el don de la palabra. Pensé que las pausas son constitutivas de la vida. Pensé que no podía decir ninguna de esas cosas. Sonreí, agradecí y volvimos a la ronda de mates.


Recién ahora creo entender cabalmente ese consejo.

Recién ahora.

14 comentarios:

lou dijo...

mejor tarde que nunca!

nomesalelapalabra dijo...

Tan malo ser una serpiente filosa como negar la palabra a quien la requiere a tiempo. Lindísimo texto.

Sebas dijo...

Gentes de otros tiempos, de remedios caseros, de creencias campestres, de vidas diferentes que con el tiempo vamos menospreciando. Si hoy una persona joven viene con esas cosas las corremos a un lado. Creer o reventar, prefiero no creer, pero también prefiero evitar que me lean la mano "por las dudas". Lindo texto, saludos!

Etienne dijo...

En algunos momentos, en algunos ámbitos, en algunos círculos se habla mucho, se dice poco, se largan sin sentido ristras eternas de palabras anodinas algunas, palabras agresivas otras.
A veces, lo mejor es un silencio.
Beso sin ruidos!!

Liederkranz dijo...

Ese texto me lleva a pensar que:

A) hiciste mucho bien, ó...
B) hiciste mucho mal.

¿Cuál sería?

Besoh Caféh!

Cinty dijo...

Te mandaste una cagada?

Todavía estas a tiempo de pedir disculpas, no?


Arriba Cafecita!

Anónimo dijo...

Pero claroooo como ibas a entender si pensabas que las pausas son constitutivas de la vida y encima te creias que solo eras charlatana...
Muy joven para apreciar semejante sutileza, porque como ya habras notado, ni una ni la otra son así.
En fin, pecados de juventud... Menos mal que en ese momento te llamaste a silencio y no dijiste una burrada..

Y ojito con lo que me decis que lloro!!! Y ojito con dejar de decirme que lloro mas!!!

Larita

Co dijo...

Y bueno,más vale tarde que nunca, no?

Yo creo que fué un consejo sabio y que TODOS deberíamos aprender a hacer uso de ambos dones. Callarse cuando es necesario, hablar cuando realmente es necesario.

Beso!

Anónimo dijo...

De algo estamos seguros. Con lo lindo que escribis, como logras con palabras transmitir tantas cosas, tenia razon con que tenes el don de la palabra.
Encontre de casualidad este blog y me encanta leerte. Beso.

Hugo dijo...

Este blog corrobora una vez más que tenés el don de la palabra, si encima sos de las que dicen las necesarias y en el momento justo, no te hace falta nada más.

Guillermo Altayrac dijo...

Con lo poquito que te conozco, te digo que el don de la palabra, al menos la escrita, lo tenés.

¡Contame YA sobre la que fue abducida por un objeto volador no identificado que la llevó al sol central!
¡¿Al sol central?! ¡¿Tenemos otro?! ¿Hablás del centro de la galaxia o del centro de la Tierra, del sol de los intraterrestres?

Café (con tostadas) dijo...

¡Buen día!
Y así, un día, volví.

lou: pero che, ¿vos decís que es tarde?

notesalelapalabra: tan bueno ser capaz de acurrucar con palabras como cobijar con silencios. Tan jodido ser capaz de herir con afirmaciones como de ajusticiar con mutismos. Complicado, todo. ;)

Sebas: en mi caso, esa 'lectura de mano' fue una experiencia preciosa. Si me guío por eso, ¡te sugiero que no lo evites tanto! Peeero, cada uno con lo suyo.

Etienne: loco, ¡vamos de a poco! Recién ahora creo entender cabalmente el consejo. Ahora me queda aprender el delicado arte del buen empleo de mis dones ;)

Lieder: ¿viste? yo me quedé pensando en eso, exactamente. ¿Será mucho mal o será mucho bien? No lo sé, supongo que el tiempo dirá. Eso sí, que empleé con dulzura ambos dones, no lo dudes.

Cinty: no, no. Esta vez no fui yo la que se mandó la cagada. Esta vez no soy yo la que tiene que pedir perdón.

Larita: ¡decí, entonces, que también tenía el don del silencio aunque no supiese qué hacer con eso! jajajajaja Y no ioooores, mi niña, que ia pasó.

Co: ¡eh, loco! Tampoco estoy tan tan grande,
¡paren un poco! jajajaja. Ah, pero parece ser que no todos tienen ambos dones. Mirá lo que te digo. Ahí éramos tres y sólo yo tenía los dos (?).

Anónimo: ¿¡Estamos seguros de algo!? ¡¡Estámos fenónemo, entonces!! :P Muchas gracias por los piropos. Un encanto.

Hugo: bueno, no me vendrían mal unos rulos... ¿habrá en oferta? :P

Guillermo: gracias. Así es la cosa. Ella dice que le pasó hace como 35 años. Que volvió a ese cuerpo pero es otra persona. Tendría que estar horas de mates contándote toda la historia. Al sol central de la galaxia, sí. Que es otro, que no es el centro de la tierra y que es un lugar maravilloso en el que no te morís calcinado. Yo no sé qué decirte.

¡Saluti a tutti!

Guillermo Altayrac dijo...

No me agradezcas. Sólo transmito lo que observo, como dice un tema de Hermética (un tema muy feo, dicho sea de paso, jajaja).
Bueno, dejamos lo de tu parienta abducida y el sol central para cuando nos tomemos esos mates, pues.
Abrazote.

Café (con tostadas) dijo...

¡Buen día!

Guillermo: uf, gracias por avisar que el tema es feo. Lo iba a buscar hasta que me encontré con tu paréntesis.

¡Salú!