martes, noviembre 13, 2012

Fiaca dactilar

En mi cabeza se alinean miles de palabras. Se juntan, se conocen, se saludan, se invitan, se acompañan, se pelean, se distancian, se reordenan. Frases completas que surgen, que crecen, que viven entre mis ideas, que se acurrucan en mis neuronas, que se quedan ahí, listas, predispuestas a ser dichas o archivadas o modificadas o agrupadas.

Cocino y se me llena el cuerpo de memorias de un amor importante, un amor de esos que hacen que sea optimista sólo porque alguna vez existió y las letras me desbordan. Con cada tomate que corto, con cada ñoqui que paso por el tenedor, en cada uno de esos gestos simples, diminutos y cotidianos reaparece esa persona, esa historia, ese recuerdo y toma forma de palabras y se relata completo adentro mío mientras mis manos están ocupadas haciendo otras cosas, cocinando, viviendo.

Me miro desde afuera de mi misma, me veo similar a la niña que era, torpe y con una cuota no menor de temor adentro del cuerpo pero, aún así, trepada a un tapial acomodando cosas en el patio y hasta me parece que entiendo toda una parte de esta mujer que soy. Mientras estoy de cara al cielo, colgando entre el asador y la glorieta, arriesgando las uñas con cada alambre que retuerzo, en silencio, en calma, concentradísima en cada movimiento que hago para que mis problemas motrices no me traigan consecuencias graves, las oraciones aparecen espontáneamente, como si no tuviese que pensarlas. Y se quedan ahí, tranquilas, sin siquiera demandar que las exteriorice. Casi de la nada, consigo equilibrar anécdotas mientras mis dedos están entretenidos haciendo otras cosas, entoldando, viviendo.

Decenas de nociones cotidianas se enuncian a si mismas adentro mío cada día. Están ahí, acá, se van haciendo lugar las unas a las otras, se van distribuyendo en conjuntos caprichosamente armados, se van etiquetando entre ellas. Conversan, se burlan, se ríen hasta las disfonía, gritan, se conocen, se olfatean, se quieren y se repelen, se acarician, lloran, se lastiman, se escuchan, se ignoran, brindan, duermen, existen, son mientras yo estoy distraída cocinando, caminando, cantando, conversando, entoldando, viviendo.

4 comentarios:

Coneja dijo...

Hola café,
me hiciste extrañar a alguien.

Y a mí misma, un poco, también.

mai dijo...

Sos una poeta.

Recordar mientras el cuerpo hace otras cosas... Y que el recuerdo no duela sino que traiga consigo los sentimientos felices de antes, y una cierta calma..

Entonces no hace falta exteriorizar nada en palabras


Me hiciste sonreír muchachita :)

mai dijo...

(PD: excelente canción !!! ayer la escuchaba y me relajé...)

Café (con tostadas) dijo...

¡Buen día!

Coneja: ¡ouch con tanta extrañadera! aunque a mi me gusta extrañarme a mi misma de tanto en vez... me ayuda a encontrarme ;)

mai: qué lindo todo lo que me decís. Qué contenta me puso cuando lo dijiste, qué bien me sienta releerlo ahora... Y sí, es una preciosa canción que me salva muchos días.

¡Salú muchachas!