miércoles, octubre 17, 2012

Impíos

Lo desarmamos, lo desarticulamos, lo destrozamos. Invertimos las formas, cambiamos los significados, mutilamos los alcances. Lo limitamos, lo amurallamos, lo cercenamos. Le quitamos brillo, le apagamos sonoridades, le arrebatamos vocablos. Lo maltratamos, lo desprestigiamos, lo desguazamos. Sin miramientos, sin consideración, sin sensibilidad. Lo apocamos, lo desmerecemos, lo disminuimos. Olvidamos su esplendor, desconocemos su magnitud, desatendemos sus reclamos.

Tenemos un idioma generoso. Tenemos millares de palabras, de matices, de expresiones. Tenemos incontables manera de decir exactamente aquello que queremos. Tenemos tantos conjuntos de letras, tantas licencias sintácticas, tantas opciones semánticas. Tenemos libertades para probar, para decir, para omitir. Tenemos ilimitadas posibilidades de jugar, de crear, de incorporar, de nacionalizar, de combinar, de conjugar, de compilar. Tenemos toda una lengua que crece, que se adapta a nosotros, que se nos entrega completa, desinteresada, irrestricta y así y todo somos capaces de acribillarla hasta el punto mismo de expresar absolutamente nada en mil caracteres por no elegir la palabra que diga.

No alcanza ningún idioma
si no tenemos idea de quiénes somos al momento de contarnos.


8 comentarios:

Juje dijo...

En esos momentos las miradas nos delatan. Aunque no sepamos quiénes somos, nuestros ojos lo demuestran, sin que nos demos cuenta. Hermoso post! Besos

Hugo dijo...

Decí que Karina Jelinek nos dejó su arma secreta: "Lo dejo a tu criterio".

Con esa zafamos un montón.

Vale dijo...

El castellano es un gran idioma, pero aún quedan vacíos léxicos que la RAE no reconoce, como "pizarronero", que sería el equivalente a las botineras pero aplicado a la pareja de una docente, ponele.

Más grave es que no exista una palabra más o menos castellana para decir pullover, o sweater, ¿cómo se dice en castellano?



Dana Eva dijo...

El idioma es algo vivo, que va cambiando, mutando...
Detesto desmembrar el idioma, pero hay veces en que ese "desmembramiento" gráfico y fonético que sufre, se hace en pos de agregarle sentimiento... por ejemplo...
Puedo decir: "Mi abuela es una persona hermosa", es una oración que transmite el mensaje. También puedo decir "Mi abula es un hermosor de persona" que también transmite el mensaje, pero además le agrega un mensaje extra: cariño, cercanía, informalidad, intimidad hacia el receptor y hacia el objeto.
Hay veces entonces, que el desmembramiento tiene una parte positiva.
Eso sí, exactamente como lo decís en el post... si el emisor no sabe quién es, no hay vocablo que pueda encontrarlo.

mai dijo...

Uuuuuuf !! no te das una idea lo que coincido con vos.
Igual, añadiría..

No alcanza ningún idioma
si no tenemos idea de quiénes somos al momento de contarnos
y si no tenemos ninguna idea de lo que sentimos.

Porque mi cabeza y mi corazón son un pequeños caos en estos momentos, y mis amigas se cansaron de escucharme decir "No se como explicarte lo que me pasa".

No hay idioma que alcance che, que desastre jaja

mai dijo...

PD: sepa ud qe me llevé este post a mi facebook, como corresponde con todas las cosas lindas ja :)

Jennifer Prado dijo...

Siempre tan sabía! :)

Café (con tostadas) dijo...

¡Buen día!

Juje: gracias. Y sí, las miradas dicen, las acciones dicen... es una pena que, a pesar de eso, maltratemos a las palabras...

Hugo: jajajajaja, ¡sos impresentable!

Vale: gorda, pizarronero no existe porque dudo que alguien se quiera enganchar a un docente para hacerse de su plata ;) Y la RAE te ofrece pulóver y jersey. Yo le digo abriguín. Fijate.

Dana: completamente de acuerdo con tus observaciones. Por eso digo que nuestro idioma se adapta a nosotros y, aún así, si no sabés lo que querés decir... estás frito, angelito.

mai: uf, a despejar esa cabecita, muchacha. Lo bueno de los sentimientos es que podemos dedicarnos a sentirlos aún sin poder nombrarlos. Creeme, en algún momento las fichas caen en su lugar ;) (pd: ¡oh! gracias.)

Jen: sí, es lo que soy, qué le vamos a hacer. jajaja

¡Saluti a tutti!