martes, junio 26, 2012

¡Qué bueno vivir como esta gente!

Jueves noche. Vino, buena charla, más vino, la mufa que se va del cuerpo definitivamente, la música que acompaña, los mimos que deleitan. Así resigno sin problemas unas cuantas horas de sueño y me paso el viernes como autómata sin dudarlo un instante.

Viernes noche. Baile, barra libre, más baile, muchas carcajadas por todo el cuerpo y todas las ridículeses que se nos antojen. Y todo eso parece nada cuando llegan ellos. Hermano y Amigo que traen de la mano y de sorpresa sorprendente a una de las mejores mujeres que tiene este mundo para que compartamos juntas unos días. Así vale la pena seguir.

Sábado día. Mates, biscochos, más mates, las tortas que empiezan a salir, los amigos que pasan a colaborar, la comida preparada de a muchos entre conversaciones desopilantes, murgas y coreografías bizarras alrededor de la mesa. Y todo está cada vez más desordenado, más poblado, más divertido. Hasta que cada uno carga alguna cosita y empieza el traslado. Así, ¿cómo no sentirnos queridos?

Sábado noche. Abrazos, regalos, más abrazos, la mesa preciosa, golosinas en los rincones, la piñata olvidada en casa, el cartelito con mi nombre a la entrada del pelotero, fotos con diferentes cámaras. Y comida rica y bebida abundante y muchas conversaciones mezcladas y todo el afecto del mundo y el vals. Dos, porque son dos quince. Así, ¿cómo no sentirme linda?

Domingo día. Desorden, platos, más desorden, la casa llena de cosas, cosas ricas para comer que quedaron dando vueltas, un poco de resaca en el cuerpo y los mates suaves y la charla livianita y el ratito para acomodar un poco las cosas y más saludos y las visitas y seguir picoteando durante todo el día y series que dan mucha risa entre mujeres que saben reirse. Así te ordeno y te lavo los platos de un batallón, sólo porque paga (con creces) el precio.

Lunes noche. Charla, cigarrillos, más charla, la cena de los lunes que se convierte en ritual, el menú especialmente seleccionado y elaborado por una amiga mientras vamos conversando de grandes temas o de nimiedades, la placidez de los buenos ratos compartidos. Y la comida exquisita y el vino que acompaña y la promesa de que la semana que viene cocino yo. Así me quedo levantada hasta la hora que sea aunque el martes me cueste el doble arrancar.

¡Qué maravilla, de maravilla, la maravilla!

6 comentarios:

Lara dijo...

Que buen fin de semana!!! Yo quiero que me organices uno asi!!!
Que copado tu Hermano que te trae lindas sorpresas ;). No me queres de cuniada???

Etienne dijo...

Que envidia la vida de esa gente, jejeje!!
Te lo merecès, sabelo!
Besos!!

Anónimo dijo...

¡Qué lindos días que pasaste!

Quiero, quiero, quiero.

Na.

Cinty dijo...

30 con mentalidad de veintipoco :)


Qué lindo cumplfeliz!

Pablo dijo...

En el post anterior comentaste que tenias la sensacion de que todas las vidas que se te antojaban estaban a tu alcance. En este mostraste que tenes la valentia para llevar a cabo lo que te propones, y que tenes muy buen gusto! :)

Felicitaciones, idola!

Café (con tostadas) dijo...

¡Buen día!

Laret: vos avisame cuándo, venite y yo me encargo de todo. ¡¡No sabés la cantidad de lemon pie molecular que soy capaz de preparar en una tarde!! (con ayuda, por supuesto... de la mejorcita). Hermano es muy copado. La sorpresa es lo más... y ¡daaaaale! :P

Etienne: ¡no lo sé pero te creo y me lo disfruto igual!

Na: venga, venga, venga... ¡que en seguidita organizamos más!

Cinty: ¡¿¡¿me estás diciendo inmadura?!?! Si es así, gracias. jajaja.

Pablo: ¿te das cuenta? A veces me olvido de que soy lo más... por suerte me lo recordaste ;)

¡Saluti a tutti!