martes, febrero 07, 2012

Es que nunca tuve varita con estrella en la punta

¿Te acordás? De cuando se me dio por sentir que yo había llegado a tu vida para ayudarte a algo y me quedé haciendo como que era puro altruismo, como que todo eso no era una forma de negarme y postergarme. Y jugué a ser abnegada cuando bien sabemos que no es lo mío. Y me dejé ser mártir por un rato y mirarme al espejo y sentirme devastadoramente triste por no ser valorada y me subí a mi propia montaña rusa de melodrama como si tuviera razón, como si tuviera derecho.

¿Te acordás? De la vez que estuve a una frase de pronunciar ese reproche que no te merecías porque nadie debe querer, se quiere o no se quiere y no hay tutía. Y me callé pero no fue justo a tiempo, porque aún en esa no palabra se escuchó la queja. Y me di permiso para ofuscarme con vos con excusas que eran puras patrañas y me olvidé de avisarte que lo único complicado de tu actitud era esa situación de no hacerte cargo, vos también, de que te estabas quedando.

¿Te acordás de cuando se me dio por hacer de hada madrina y me salió para al carajo?

¿Me perdonás?


20 comentarios:

Anónimo dijo...

Ohhhh mamucha!!! Te puedo pasar un par de teléfonos para que les expliques asi de clarito esto???
Y además que "el problema NO es que no me guste la persona que sos. NO, eso no esta mal. El problema que que yo intente a la fuerza que me gustes: intente que me gustes e intente transformarte en alguien que SI me guste."

Ohhhh.

Larita.

(Acentúe donde corresponda por favor, que estos smart phones son bastante estúpidos por cierto)

Leria Vogt dijo...

Es como si estuvieras describiendo mi proceder. Madre mía, cuántas veces nos ponemos a querer arreglar a los demás, ¿eh?

Saludos!

Vale dijo...

yo te perdonaría.

Jennifer Prado dijo...

Y sí, nadie cambia nunca y menos si no quiere cambiar. Yo también soñé tener esa bendita varita mágica.

Se quiere o no se quiere. Y no hay tutía! Me llevo esa frase!. Abrazo Feca!!!

dejatellevar dijo...

Se quiere o no se quiere. Con esa frase conquistarias el mundo! Ademas de que harias que varios se ahorren miles de pesos en psicologos jajajajaja

Lola dijo...

uff, la historia d mi vida...

Café (con tostadas) dijo...

¡Buen día!

Larinha: (ok, ok, creo que acentué bien ;)) Y dale, pasame. Y yo les explico. Sería como equilibrante, ponele. Eso sí, si me perdona, ¿vos le explicás eso de que no es que no me guste la persona que es?

Leria: como si pudiéramos. ¡¡Como si tuviésemos derecho!! jajaja

Vale: ooohh, gracias.

Jen: jajajaja, el punto es que yo no tengo derecho a pretender cambiar al otro. Y yo no soñé con tener esa varita, eh, sólo descubrí que no la tengo. Y sí, ¡¡lleve esa frase si sirve!!

dejatellevar: ¡¡¡entonces el mundo es mío!!!! ;)

Lola: oops.

¡Salú!

lou dijo...

así es imposible no perdonarte!
buenísimo el texto entero, en su conjunto. e imposible no sentirse identificada. besos!

Guillermo Altayrac dijo...

¡Ah! Aquí también hay alguien a quien le tocó de cerca tu texto.

Espero que hayas aprendido que uno no viene acá a salvar a nadie. Y que desde ese rol no se construye nada.

Café (con tostadas) dijo...

¡Buenas, buenas!

Lou: ¿Vos decís que si me perdona es porque no le dejé opción? Jajaja. Gracias, muchacha.

Guillermo: ouch. Y sí, creo que algo aprendí. ¡Ojalá hayas aprendido vos también que ninguno de esos dos roles componen una escena copada!

¡Salú!

Guillermo Altayrac dijo...

Sip, creo que aprendí.
Yo jugué a ambos: al de salvador y al de protegido.
Mi segundo nombre es Sebastián. Me los puso mi viejo. ¿Sabés por qué me lo puso? Por un tema de una banda que se llamaba "Alma y Vida". El tema se llamaba "Salven a Sebastián" y la letra era una alegoría de la historia del Cristo.
Diablos, que yo no soy El Salvador ni quiero que nadie me salve.
He dicho.

Café (con tostadas) dijo...

¡Buen día!

Guillermo: y es el nombre que usaba tu madre para retarte. ¿Entendés por qué se alía tan bien con el primero para la telenovela?

Bien ahí con todo ese aprendizaje, pibe.

¡Salú!

Guillermo Altayrac dijo...

Jajaja... Y eso que no sabés por qué mi madre me puso Guillermo.
Juro que esto es verdad: mi madre me puso Guillermo por un muchacho que le gustaba cuando ella era joven. ¡Ella misma me lo dice!
Ahí tenés la telenovela completa.

¡Abrazo!

Café (con tostadas) dijo...

¡Buen día!

Guillermo: ¿¿¿¿¿y junto con todo eso te regalaron una plazo fijo para pagarle al psicólogo?????

Bueno, no sé, por suerte existen los apodos... ¿te podemos decir percha o manguera o algo así?

¡Salú!

Guillermo Altayrac dijo...

No, piba: el psicólogo lo tengo que pagar yo.
Pero no me digas percha, por favor. Y mucho menos manguera. Dios mío.

¡Salú!
¡Hic!

Café (con tostadas) dijo...

¡Buen día!

Guillermo: ¡qué barbaridad! bueno, está bien. Ni percha ni manguera. ¿¿Qué apodo vale??

Salú, borrachín.

Guillermo Altayrac dijo...

Otro que no sea ni percha ni manguera.
Sujeto a evaluación previa, claro. La casa se reserva el derecho de admisión y permanencia.

¡Hic! ¡Hic!
¡Hic!

Café (con tostadas) dijo...

Buenas, buenas.

Guillermo: ah, no, chiquito. El tema con los apodos no es así... 'sujeto a evaluación previa', puf. ¡Qué pavada!

Y si seguís por este camino vas rumbo a convertirte en hiqui, sabelo (?).

¡Salú!

Guillermo Altayrac dijo...

¡Jajaja! Ok. Poneme un apodo, entonces. Lo espero con la camisa abierta, sacando pecho.

Ya sabemos: soldado, parese firme. Va usted a ponerle un apodo a un hombre.

Salud. Mucha. Para usted.

Café (con tostadas) dijo...

Buenas, buenas.

Guillermo: ¿soldado? ¿en serio? ¿otra vez?

¡¡¡Hostia, manolo!!!

¡Salú!