viernes, junio 17, 2011

Bailando con el enemigo

No es que me caiga ni bien ni mal, en general me da exactamente lo mismo pero ella, metida y persistente, se cuela en mi día sin el menor gesto de diplomacia. Invade mi madrugada, se escurre en el auto para viajar, sube conmigo las escaleras y se sienta en la silla que ocupo casi a diario. Procuro hacerme la otaria y seguir como si nada. No hago siquiera el esfuerzo de explicarle que hoy, probablemente, no es el mejor día.

Cuando llega el ataque de la jornada, de las tareas pendientes, de las mil cuestiones que pretenden delegarme sin motivos válidos, del sonido del teléfono, de los correos electrónicos, del desmadre que es este día, de las consultas ridículas y el cielo tapado de nubes tengo, por un momento, el impulso de ofuscarme con el mundo todo. Sin embargo, aparecen también los mates y la charla y el tarareo y esa canción que me usurpó las neuronas desde antes de abrir los ojos encuentra, al fin, el momento de hacerse oír.

Si no podés contra una canción, ¡bailala!

6 comentarios:

Bati dijo...

Y los Viernes después del laburo, comienza a sonar "American Woman" o "You can leave your hat on"?

Co dijo...

O cantala a grito pelado y vas a ver como se va, solita solita.

Parker dijo...

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Café (con tostadas) dijo...

Buenas!

Bati: aha... especialmente, cuando vale la pena.

Co: totalmente! y si la bailás mientras la cantás a grito pelado... ni importa que no se vaya si es tan divertido!

Parker: gracias, aha, bienvenido!

Salú!

Jesica Grecco dijo...

me pasó con: "loca come tigres, loca, loca, loca"
"me dii cueeeeenta que me tiraste la señal"
y varias de propagandas (eso es terrible)

Café (con tostadas) dijo...

Buenas!

Jesica: jajajaja, lo de las propagandas es durísimo!!!! me pasa, puaj!

Salú!