miércoles, diciembre 29, 2010

Presente imperfecto compuesto

Subo al auto, giro la llave, doy arranque y en mi cabeza se disparan las imágenes y las sensaciones de otro día, otro momento en que encendí el motor, cuando pasaban otras cosas, cuando pensaba en otros temas hasta que el sonido de la otra puerta me distrae y el recuerdo se adormece. Recorremos calles que conozco, esquinas que podrían recapitular tantos momentos de mi vida, rincones que cambiaron y otros que no variaron en lo más mínimo. Freno, cambio de lugar para abandonar el rol de conductor en un movimiento tan habitual que está completamente habitado de otros momentos. Revuelvo la cartera y cada encendedor, cada birome, cada estuche de anteojos deja en mis dedos remembranzas de otros episodios que casi parecen de otra vida. Bajo en la misma panadería a pedirle los mismos bizcochos a la misma mujer que ya sabe qué llevo y en qué orden prefiero que estén en la bolsa y el aroma a pan cocido en horno a leña me convierte en nena otra vez. Vuelvo al auto, enciendo la radio, conecto el pendrive, canción tras canción tras canción, recuerdo tras recuerdo tras recuerdo. Viajamos, llegamos, saludamos, compartimos, escuchamos, comentamos, caminamos, nos abanicamos, nos depedimos, subimos al auto, cargamos combustible, desandamos el mismo camino, nos sentamos en la esquina de siempre a tomar la cerveza de siempre que nos trae un mozo que sabe qué ingredientes nos gustan más. Durante toda una jornada el momento actual y las sensaciones de pasado se superponen ante mis ojos, sobre mi piel, en mis oídos.

Cada retazo de presente activa recuerdos, revive memorias, despabila remembranzas. Cuando nos caímos en bicicleta y quedó esta cicatriz en mi rodilla derecha, la primera vez que me sentí linda, la última vez que me sentí tan sola, el primerísimo primer beso, los que vinieron después, los basta, las penas, los abrazos de amigas, los mates en ese banco, las horas de conversación por teléfono, la hoja de árbol que durmió en un folio de todo mi quinto año porque la había encontrado una gran amiga, los ejercicios de improvisación, el pulóver morado precioso que me abrigó durante años, el primer gran papelón de mi vida, la lluvia por adentro y por afuera de mi cuerpo en esa tarde de despedida, las bailarinas de la vereda, los picnics, las salidas, la bendita noche en que finalmente esas sandalias me abandonaron y terminé la velada descalza, el pibe de los bombones dos corazones a la salida del sanatorio, el bartender que me cuidaba poniéndole mucho jugo al destornillador, las calzas con camisas gigantes de principios de los noventa, mis pantalones anaranjados, las caminatas, las charlas, las horas de estudio, la lamiqueta del fondo del mar, las miles de chacareras con tan pocas zambas, las horas pegando afiches de colores para semejar banderas, los globos de la memoria cerrando esa ceremonia, mi primer intento de construir futuro. Y cada situación de hoy y cada recuerdo de ayer, me llenan de ganas y de intriga y de antojos de mañana.

Es que algunos días los tiempos se superponen de manera increíblemente poética.



Como gasto papeles recordándote
como me haces hablar en el silencio
como no te me quitas de las ganas
aunque nadie me ve nunca contigo
y como pasa el tiempo que de pronto son años
sin pasar tú por mi, detenida

Te doy una canción
si abro una puerta
y de las sombras sales tú,
te doy una canción de madrugada
cuando mas quiero tu luz,

te doy una canción
cuando apareces
el misterio del amor
y si no no apareces
no me importa
yo te doy una canción.

Si miro un poco afuera me detengo
la ciudad se derrumba
y yo cantando
la gente que me odia y que me quiere
no me va ha perdonar
que me distraiga,
creen que lo digo todo
que me juego la vida
porque no te conocen
ni te sienten.

Te doy una canción y hago un discurso
sobre mi derecho ha hablar,

te doy una canción
con mis dos manos
con las mismas de matar,
te doy una canción
y digo patria
y sigo hablando para ti,
te doy una canción
como un disparo
como un libro
una palabra
una guerrilla...
como doy el amor.


Silvio Rodríguez
Te doy una canción | Antología

9 comentarios:

Alice dijo...

gran canción. gracias :)

Co dijo...

Cafecita, que hermosas palabras. Que lindo que escribís, me encanta!!!!

Besos!

Guadalupe dijo...

Leo, leo y releo y no puedo creer lo que logras en tan pocos reglones. Sos una genia sin duda!

Te cuento que te sigo hace más de un año y no me alcanzan los dedos de la mano para contar cuántas veces fuiste motivo de inspiración en mi.

Saludos cafe!!!

Violeta dijo...

Qué lindo post Cafeeeeeee!!!! Hermoso el texdto y más que hermosa la canción...


Kisses y feliz feliz año!!
Viole

Coneja dijo...

Clap
Clap
Clap.



con cada objeto de cada situación de cada recuerdo de tu cabeza, yo pensé en otro objeto de otras situaciones de otros recuerdos en mi cabeza.

es abrumador e increíble ese poder de superposición de momentos.
no tiene sentido.


salut (:

La Criatura dijo...

¡y las cosas que no nos querrás contar!

· Reina de las Taradas · dijo...

Me encantó, simplemente me encantó !

Bati dijo...

Belleza!

Café (con tostadas) dijo...

Buen día!

Alice: graaan canción. Por nada!!

Co: oia, muchas gracias!!!!!

Guada: uf, cuánto piropo! gracias por tanto mimo, así dan más ganas de seguir escribiendo ;)

Violeta: es que hay gente grande que hace canciones maravillosas... y habemos algunos que intentamos sacarnos cosas del cuerpo escurriéndolas por los dedos ;)

Coneja: chas gracias, chas gracias! y es maravilloso que no tenga sentido, no te parece?

Criatura: puf, por qué pensás que no habilito la preguntadera! jajajaja

Reina de las Taradas: muchas gracias!

Bati: ay, gracias, hermosura... soy bella como ninguna pero tampoco era para que me lo digas así! :P

Saluti a tutti!