martes, junio 30, 2009

Reflejame

Después de leer a la rubia suicida.

Recuerdo a mi madre diciéndome que deje de mirarme en el espejo. Recuerdo los chistes de mis hermanas en la heladería de pared espejada. Recuerdo que alguna vez me dijeron que era síntoma de vanidad o me acusaron de narcisista. Quizás, en algún punto, tienen razón pero yo tengo otra teoría.

Soy una persona curiosa, muy curiosa. Hago muchas preguntas y cada cosa que me llama la atención la miro, la estudio, la recuerdo. Tengo, además, debilidad por los gestos. Cuando hablo con alguien observo mucho su cara, sus expresiones, el movimiento de sus manos. Tengo archivados en la memoria la forma de caminar, el modo de sentarse, la manera de tomar el mate y demás detalles de las personas que conozco y de otras a las que pocas veces vi.

Pienso, entonces, que es sólo lógico que me dedique al espejo para conocerme esos detalles a mí misma. Siendo una persona que detesta las cámaras, pocas otras opciones me quedan. Creo, en realidad, que la diferencia entre las acusaciones y mi teoría es que el objeto de mi atención no soy sólo yo.

Si la intriga es generalizada, ¿sigue siendo vanidad?

13 comentarios:

Opi (Wan Kenobi) dijo...

cortita como patada de chancho: "hacete cargo"

Agu Miglio dijo...

La entrada me recordó una canción "si algún día nos cruzamos, no respondas ni hagas caso a los subtítulos que bajo mi sonrisa sabes ver". Controladores de subtítulos nos dicen.

¿Autodefensa? ¿Conocimiento solidario?
Pero no vanidad, ¡he dicho!

Cris dijo...

NO es vanidad , no es vanidad !!!

Es quererse tanto !!!

Minerva dijo...

jajaj canto idem que Opi

· dijo...

la bidimensionalidad del espejo tiene una clara ventaja (o no) sobre la tridimensionalidad real: permite soslayar el conflicto estetico sobre la tension existente entre la belleza exterior (pregancia escopita) y las fantasias de lo que puede existir en el interior (la personalidad o mente).

el espejo es una fuente inagotable para recibir proyeccion que no penetran en el interior sin emanar experiencia emocional. de ahi la fascinación por el si-mismo achatado en la bidimensionalidad que el espejo provoca desde el cominezo de los tiempos.

Café (con tostadas) dijo...

Buenas tardes!!

Opi: jajajaja... vos decís que no me queda otra más que admitirlo!?!?! :P

Agu: eso, eso! nada de vanidad! puro conocimiento solidario (?)

Cris: qué manera de quererme!!!!

Mine: jajaja... lo sospeché desde un principio!

·: ah, nada nuevo! sólo mis conocidos inconvenientes con la intimidad, la experiencia emocional y esas cosas... puro síntoma, digamos...

Saluti a tutti!

Agustina R. dijo...

No es vanidad para nada, por el simple hecho de que es un hábito que tenés con otras personas y lo trasladás a vos misma.
Off the record, yo también lo hago!

☀Pau☀ dijo...

A lo mejor sí es vanidad pero ¿no te parece que estamos en desventaja pudiendo ver a la cara a todo el mundo, estudiarles sus gestos, sus defectos, el movimiento de su pelo, su ropa, etc. y a nosotros mismos no???

Etienne dijo...

No sé si vanidad, ponele que tal vez. Pero no hay narcisismo acá??

David dijo...

No sabría decirte si es vanidad. Vos sola lo sabrás. Creo que lo de observar detalles en el espejo es así de cierto, también lo hacen los imitadores y los vendedores de publicidad (?).

francisco pavanetto dijo...

algo parecido a "Pau" iba a decir, no es justo, es una contradicción en si mismo, que no podamos sabernos en nuestros movimientos sino bajo la antipatía del espejo. esa es la diferencia entre el actor de teatro y el de televisión o cine. el de television se reconoce, se sabe, conoce sus razgos, sus caras , su gestualidad, sabe qué cara da tristeza, alegria, espanto, etc. el actor de teatro desconoce su especularidad por eso cuando actua frente a cámara se desproporciona su representación. bueno, en eso nos parecemos a los actores, en su desventaja con la alteridad.

es vanidad? supongo que si. pero es aquella sana vanidad, que responde a la necesidad de reconocimiento y no de ego.

saludos matinales.

Daniel Os dijo...

A diferencia de Pau y Francisco, sospecho que tenemos otros varios espejos internos que nos indican qué gestos hacer o cómo controlar la expresión que nos arranca una sorpresa sin tener necesidad de observarnos ni estudiarnos. Desde punto de vista estamos en ventaja con los demás que apenas pueden vernos la cara y no tienen medios para imaginar qué pensamos o sentimos… a la vez que ponen cara de indignación cuando les contamos que un horror que no les conmueve.

Café (con tostadas) dijo...

Hola

Agustina: jajaja... esto se conoce como consolarse mutuamente! :P

Pau: sí, me parece una desventaja tremenda!

Etienne: lo dije en el primer párrafo. Quizás tienen razón en esas acusaciones! Eso sí, según · lo mío es mutilación emocional! (?)

David: al final, soy una trastornada o soy una grosa de la publicidad (?)??? pónganse de acuerdo! ;)

Francisco: es verdad... la diferencia entre los actores con o sin cámaras... Y me gustó la idea de sana vanidad (si es que existe)!

Daniel: claro, hay otros miles de detalles que nos permiten conocernos pero no nos muestran cómo transmitimos las emociones... no sé, es un tema complejo! creo que es más fácil decirle vanidad y chau pinela! (?)

Disculpen la poca pila... pésima noche, mala mañana.

Salú!