sábado, marzo 14, 2009

Hora cátedra

pendiente desde este post de PauLy
pendiente desde este proceso
y sí, él va en tercera persona

Él y yo nos conocíamos. Eramos un poco más que compañeros de cursado pero un poco menos que amigos. Él y yo charlábamos, cantábamos, tomábamos cervezas a la salida, caminábamos juntos, nos corregíamos trabajos el uno al otro, nos contábamos muy pocas cosas de nuestras vidas. Él y yo estábamos en pareja cada uno por su lado.

Entre nosotros el ejercicio consistía en estar permanentemente chicaneándonos, desafiándonos, incluyéndonos. Nuestro código era un eterno enfrentamiento en rounds. Nos decíamos las cosas de manera particular, mezcla punzante de cordialidad aprendida y sinceridad descarnada. Pronunciábamos terribles sentencias del otro mirándonos, inmutables, a los ojos.

Después de mucho tiempo su pareja se terminó. Eventualmente la mía también. Una madrugada nos encontró charlando, igual que la anterior. El beso fue inevitable y, de ahí en más, todo fue pasando sin trabas ni apuros. Una noche me quedé a dormir, otra noche se quedó él. Cada uno propuso un desayuno. Un almuerzo lo preparamos juntos. Unas vacaciones las compartimos con amigos y así, en un fluir continuo. Después iba a complicarse todo, de a poco, sin prisa pero sin pausa también. Eso después.

Antes, al principio de la relación, él me contó en capítulos su historia con su pareja anterior. Me relató hechos, momentos, situaciones, discusiones, reacciones, reconciliaciones y esas cosas que pasan entre dos. Al finalizar cada uno de esos episodios yo quedaba, como con cualquier serie, sintiendo empatía por el protagonista. Más allá de la cercanía en cuanto a género y al objeto de afecto con la otra mujer, yo sentía mayor cercanía con él. De diversas maneras fui justificando las reacciones de uno y desmereciendo las de otra.

En una esquina, meses después de terminada mi relación con él, me choqué con ella. Nos conocíamos, por supuesto, de cuando ellos eran pareja. Nos miramos un par de segundos, nos sonreímos, nos saludamos como si hubiésemos sido amigas alguna vez, nos invitamos un café. Cortado para ella, café chico para mí. Dos de azúcar ella, amargo yo. Las galletas ella, los bombones yo. Tan poco en común esa mujer y yo, probablemente poco más que haber convivido con él. De repente, después del ritual de cada una, la charla se desató inexorablemente.

Hablamos durante más de una hora, nos preguntamos, nos contamos, nos reímos, nos enojamos, nos retamos, nos burlamos la una de la otra, nos identificamos. No era odio hacia él lo que nos unía. Era dolor. Un dolor profundo y la extraña sensación de que esa mujer que estaba enfrente nos entendía mejor que nadie. Pagamos la cuenta, nos levantamos al mismo tiempo, otro beso y adiós. Me fui sabiendo que teníamos algo más en común.

Ella y yo compartíamos casi la misma versión de él.



Lo que más bronca me da
es haber estao tan gil

Enrique Santos Discepolo
Chorra

15 comentarios:

Jaki dijo...

Vaya. Que interesante momento.
Siempre resulta interesante conocer el otro lado de la historia.
Me voy a desayunar, aunque ya tendria que pensar en el almuerzo en realidad jaja. Un beso.

Little Queen dijo...

eso es lo bueno del tiempo...cuando va pasando te das cuenta que haces o podes hacer cosas nunca antes hubieras creido.-

Dos dijo...

Vos, tu viejo y tu mamá.
Chan Chan

Dr. J dijo...

What the fuck!

Ya estaba esperando la agresión física. Pero gracias a dios no fue así.

Besos!

miss S dijo...

Genial, la manera de contarlo.
Yo todavia no aprendo a relatar tan bien lo que me pasa.

Café (con tostadas) dijo...

Hola

Jaki: fue un momento quiebre, te digo! desde ese día, cuando hablan de una ex presto más atención! jajaja

Little Queen: raro, sí. Igual, ella y yo no nos llevamos MAL nunca. Durante mucho tiempo directamente no nos llevamos ;)

Dos: ni que me lo diga! ja! la viuda y el guerrero... pero qué boluuuuda! jajaja

Dr. J: nooo, los golpes físicos los dejé de lado a los 13 años, más o menos (?)

Miss S: gracias! No sé si es tan bien, eh... trato de que se aproxime.

Besos!

Agrado dijo...

No era odio hacia él lo que nos unía. Era dolor. Un dolor profundo y la extraña sensación de que esa mujer que estaba enfrente nos entendía mejor que nadie.


Cada palabra en su justo lugar, es lo que mas me gusta de este blog.

saludos

Samantha dijo...

Siempre quize poder tener una charla de Cafe con ella... Solo para hablar del dolor que el causo en su momento.

Minerva dijo...

Excelente historia! Lo mejor de estas situaciones es cuando el dolor común se supera dando lugar a otra cosa: la divertida complicidad, las anécdotas graciosas... ese mirar atrás riendose de uno mismo.

Morocha dijo...

creo q hace falta mucha madurez para llegar a esa armonia... me encanto el relato, con un enganche fenomenal, no se si es cierto o ficcion, pero me gusto, y mucho!

Café (con tostadas) dijo...

Buenas tardes!

Agrado: tirada de frase, estuve, eh! Gracias, miles ;)

Samantha: es revelador, posta. Al menos para mí lo fue. Salí de ahí conunas cuantas cosas cambiadas de lugar. Claro, después es mucho más complejo escucharlos contar de las ex!!

Minerva: es eso, así fue la charla de café. Había dolor, en ambas. Él era un tipo complejísimo! Pero fue interesante compartir versiones y bromas y burlas y salir un poco más descomprimidas!

Morocha: si hace falta madurez, entonces ambas la encontramos, al menos ese día, al menos ese rato. El relato es una verdad ficcionada, como casi todo ;) Gracias por los elogios!!

Salú mujeres!

PauLy dijo...

Me encanto! Claro, un poco de eso estaba hablando. Me encanta como contás tus historias

Café (con tostadas) dijo...

PauLy: gracias! Y sí, un poco de eso hablabas... también hablabas de conocer la versión de él de las cosas. Sin embargo, esa chance no la tuve con él, la tuve con otros... ya será post, quizás, si las ganas y la memoria me amparan!

Besos

Gla dijo...

Es la primera vez que paso y esta historia me atrapó!!!!Si es tuya...has tenido una vida interesante....Volveré y te invito a pasar por mi blog...cuando quieras...

Café (con tostadas) dijo...

Gla: bienvenida! La historia es mía pero no sé si mi vida es interesante! jajaja. Supongo que tiene ratos, como todas ;)

Ahora me paso por allá.