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martes, febrero 08, 2022

Sin editar



Y no me alcanza con recordar sus abrazos, y no me sana rememorar sus risas, y no me consuela sospechar sus reacciones. Hoy nada llena el espacio donde no están. Hoy me pesan todos los silencios, hoy duermo esperando que eso ayude, hoy el mate no cumple sus funciones.

Hace todo el día que les hecho de menos en cada bostezo, en cada sonrisa, en cada resoplido, en cada gesto, en cada esquina, en cada mate, en cada rincón.


Hace todo un día que les extraño como sólo se extraña a las personas fundamentales.



De nada sirve el por qué
Volví al lugar donde el amor podía entretenerse
Y sólo queda la canción que dice que no vuelves
Que sepas que no es fácil respirar
el aire en que no estás

Pedro Guerra
El aire en que no estás | Ofrenda

lunes, mayo 18, 2020

Porque fuimos lo que fuimos

Ojalá alguna vez me pareciera más a lo que buscás, ojalá un día te bastara con la que soy, ojalá estuvieras en sintonía con lo que siento, ojalá me gustaras un tercio, ojalá compensaras mi honestidad con franqueza, ojalá querernos tanto y desde siempre implicara cuidarnos, ojalá supiésemos cómo, ojalá tuviésemos el coraje de elegirnos y la capacidad de honrarnos, ojalá fuésemos menos habilidosos para generarnos las mismas ilusiones, ojalá dejáramos de sentir que somos una opción, ojalá pudiésemos respetar saludablemente nuestra condición de sempiterna quimera, ojalá dejáramos de ser este eterno ojalá, ojalá cuando lastima dolieras sólo la mitad.

Somos una persistente promesa inasequible de futuro,
amparada en un pasado
en el que ni supimos elegirnos.




De nada sirve el por qué
De nada sirve el valor
De nada sirve volver
De nada sirve el adiós
Seguro de nada sirve

NTVG y Jorge Drexler
De nada sirve

domingo, abril 12, 2020

Tan pero tan cliché

La escuché millones de veces. Lo sabés. La conozco de memoria desde antes de mi propia memoria. La redescubrí al menos cinco veces desde que tengo consciencia. Adoro esa canción que me genera una mezcla de pena e ilusión difícil de explicar. Sin embargo, tanto se ha hecho incapié en una frase, tanto se ha repetido, tanto he debatido sobre el significado de ese verso en particular que no me había percatado de la infinita sabiduría de la anterior.




Cuéntale a tu corazón que existe siempre una razón
escondida en cada gesto.

Eternamente tuyo
Joan Manuel Serrat | Cada loco con su tema

Lo sabía, ¿entendés? Recién hoy la frase resuena tanto en mi cabeza que me ensordece pero lo sabía desde antes, desde entonces, desde siempre. Lo sabía cuando me sonrojó tu afán por hacerme sentir mirada y cuando me desalentó tu empecinado estilo de abandonar a las personas de tu vida. Cuando me acompañaste con esmero en un mal día y cuando me reprochaste por mi forma de ser. Cuando me entendía con tus amigos, tu familia, tus afectos y cuando vos acusabas a los míos de no generarte el espacio adecuado. Lo supe en cada mimo y en cada desaparición; en cada mate y en cada mutismo; en cada conseción y en cada exigencia. Lo supe las dos veces que me buscaste y las cientos de veces que me dejaste antes de que me fuera.

No me ofusca que vos seas exactamente la persona que siempre fuiste sino haber sucumbido, contra mis mejores consejos, a la tentación de creerme especial por tus gestos de conquista en vez de alejarme de tus hábitos eternos.

martes, abril 07, 2020

Obedeciendo al poeta

Tardé, es cierto. Me llevó mucho más tiempo del que había planeado. Corrijo, demoré demasiado más de lo prefijado para empezar la tarea y debí interrumpirla más de lo aconsejable. Encontré excusas donde no necesariamente las había y razones de dudosa capacidad argumentativa. Acepté que no tenía que cumplir ninguna fecha estricta, me relajé, lo postergué unas semanas más. Y no estuvo mal.

Cuando finalmente me aboqué a la labor, lo hice con tiempo, con calma, con sonrisas, con música bella, con sol tolerable a media mañana y con Gurrumo compartiendo la tarea. Pensé, diseñé, decidí. Elegí, compré, acomodé. Lijé, emparejé, barnicé. Todas y cada una de esas acciones con la decisión de que sea su lugar de buenos sueños, su covacha del mundo cuando la necesite, uno de los mejores reemplazos a mis propios abrazos cuando necesite refugio. Todas y cada una de esas acciones plagada de deseos hermosos, de futuros posibles o delirantes, de tanto amor como soy capaz de albergar y transmitir, de todos las ansias de felicidad que le dedico.

Hice con mis propias manos la cama de mi hijo.
Se siente de maravilla.





Haz con tus propias manos
la cuna de tu hijo.
Que tu mujer te vea
cortar el paraíso.

Para colgar del techo,
como en los tiempos idos
que volverán un día.
Hazla como te digo.

Trabajarás de noche.
Que se oiga tu martillo.
“Está haciendo la cuna”
que diga tu vecino.

Alguna vez la sangre
te manchará el anillo.
Que tu mujer la enjuague.
Que manche su vestido.

Las noches serán blancas,
de columpiado pino.
Harás según el árbol
la cuna de tu niño.

Para que tenga el sueño
en su oquedad de nido.
Para que tenga el ángel
en un oculto grillo.

La obra será tuya.
Verás que no es lo mismo.
Será como tus brazos
la cuna de tu hijo.


Se mecerá con aire.
Te acordarás del pino.
Dirás: “Duerme en mi cuna”.
Verás que no es lo mismo

Cuna
Mercedes Sosa | Letra: José Pedroni. Música: Damián Sánchez

lunes, marzo 30, 2020

Y volver a volver a empezar

Ni te podría contar la de veces que volví a esconderme en estos rincones, la de risas que volví a compartir releyendo comentarios, la de penas que logré destilar abrazando dolores viejos. No tengo forma de relatarte lo mucho que la vida me ha cambiado, cuánto mis prioridades se redefinieron, tanto que me he vuelto a dibujar. Sin embargo, sigo encontrándome en cada una de mis letras, en todas estas canciones, en las mismísimas etiquetas. Sigo siendo Café. Bastante más grande, mucho más arrugada, tanto menos andariega pero igual de bailarina descalza, tan insultadora de diccionario, así de feliz al desayunar.

Hace años que me tienta volver, hace días que me tiran los dedos, hace horas tuve una revelación. Durante años y días me dije a mi misma que ya nadie anda por acá, que ya nadie lee blogs, que ya nadie frecuenta los lugares que solíamos compartir. Hace horas recordé que jamás nunca fui especial ni exclusiva ni única. Si yo estoy acá, seguro que alguien más anda, entre desvelos y cuarentenas, buscando palabras amigas en los lugares de siempre.


Virtualidad cuarentenaria mediante, se larga el mate.
¿Te sumás a la ronda?



De nuevo estoy de vuelta después de larga ausencia
Igual que la calandria que azota el vendaval
Y traigo mil canciones como leñita seca
Recuerdo de fogones que invitan a matear.

Raly Barrionuevo
Luna cautiva | LyM: Chango Rodríguez

martes, diciembre 31, 2013

A riesgo de parecer mandona

Y claro que podríamos ponernos a enumerar la falta de tacto que tuvo este 2013 para casi todos (maldito hábito de los años impares). Y claro que podríamos reclamar, despotricar, recriminar, desempolvar, remarcar, destilar pero, dale, dejemos que pavadas que queda poquito.

Y no importa cuántos sean por ahí o por acá y no interesa si el calor nos está matando y no resta que las distancias no se acorten y no afecta que los dolores duelan y no cambia casi nada que en el fondo, bien en el fondo, sea un día más.

Justo acá, justo ahora, es el último rato de esta noche vieja desde la que recibimos un año nuevo. Y este viene par y trae mundiales y la vida vuelve a ser, otra vez, un montón de promesas.

Brindá, porque siempre hay con quién y siempre hay por qué. Bailá, porque de otra forma no tiene sentido vivir con los pies pegados a la tierra. Soñá, porque no cuesta nada comparado con lo que gratifica. Amá, porque, sino, para qué pretendemos que gire el mundo. Cuidá, porque es la única forma válida de honrar al amor. Crecé, porque no tiene por qué significar que dejes de jugar. Jugá, porque, al final del día, no somos mucho más que purretes tratando de robarnos sonrisas.

Feliz 2014.
Empezalo cantando, vivilo bailando.
¡Salú!


martes, agosto 13, 2013

Refugios

Mis palabras que cuentan, que buscan, que muestran. Mis palabras que viven, que sienten, que dicen. Mis palabras que describen, que avisan, que anuncian. Mis palabras que callan, que disfrazan, que decoran. Extraño a mis palabras.

Mi calma y prudente selección de palabras que advierten, que declaran, que punzan. Mi irreverente y desorejada predisposición a las palabras que miman, que besan, que elogian. Mi pensada y ciudadosa conexión de palabras que frenan, que alejan, que rompen. Mi desenfadada y desprejuiciada construcción con palabras que invitan, que acarician, que abrazan. Mi innegociable confianza en que las palabras explican, reunen, comunican.

Extraño profundamente la intimidad de mis palabras.



Ahora que ha llegado el optimismo
quién pudiera preguntarte
cómo ser siempre uno mismo.

Pedro Guerra
Papá cantó | Ofrenda

lunes, junio 24, 2013

Pata (y no de conejo)

Que es mala suerte, que trae malos augurios, que se rompe el encanto, que es peor (mil veces peor) que pasar por debajo de la escalera, entregar la sal de mano en mano, romper un espejo y brindar con agua, todo junto. Que eso no se hace, que no conviene, que no es astuto. Desde que mi memoria archiva me han dicho y repetido, hasta el cansancio mismo, que no se festeja el cumpleaños ante de la fecha.

Y yo, que no creo en la suerte pero sí en los designios de los astros, esta vez y con razones que se me antojaron contundentes, festejé antes. Tanto antes que no alcanzó con esperar hasta después de 12 para cantar y brindar. Tanto antes que sirvió de excusa para celebrar con dos amigos más. Tanto antes que me regalé un cumpleaños de 48 horas.

Porque siempre estoy dispuesta a celebrar mi vida, porque insisto en que los saludos valen durante toda una semana, porque me encantó la idea de aprovechar los feriados preparando tortas y catando vinos, porque se me antojó pero, por sobre todas las cosas, porque nada me provoca tanta alegría como festejar, en un mismo momento, también la vida de dos amigos a los que quiero tanto.

Y entonces nos dedicamos a juntarnos, a ponernos de acuerdo, a preparar comidas ricas, a elegir regalos, a aprovechar todas las oportunidades que le robamos a cada día para ir festejando de a poquito y a regocijarnos entre todos por haber nacido, por haber crecido, por habernos encontrado, por habernos elegido y por compartir las alegrías.

Ahora sí, bienvenido cumpleaños mío. Te estábamos esperando con ansias.

¡Hoy es mi cumpleaños!
Recibo regalos.




No quiero morir de viejo No quiero que la vida se canse de mí
No quiero que algún día
El espejo me pase factura de lo que no di.
Y no quiero morir en misa
Prefiero morir de risa en alguna ocasión
No quiero ser noticia
Por no haber estrenado nunca el corazón
Prefiero vivir y viajar con el viento
Prefiero morirme en algún orgasmo a destiempo

No quiero vivir de recuerdos elegantes
No quiero morirme sin haberme muerto antes
No quiero jugar a tu espalda
No quiero llenarme la boca de fidelidad
No quiero vivir en concreto
No quiero firmar un decreto de conformidad
Prefiero vivir sin respuestas obvias
No quiero abrigo cuando afuera hace calor
Prefiero cartas de amor sin novias
Prefiero novias sin cartas de amor
Prefiero vivir y viajar con el viento
Prefiero morirme en algún orgasmo a destiempo
No quiero vivir de recuerdos elegantes
No quiero morirme sin haberme muerto antes

Adrián Berra
No quiero | Mi casa no tiene paredes

miércoles, marzo 20, 2013

Tozuda

No soy amiga del capitalismo. Y el que venga a bardear al grito de eh, flaca, ¿no sos defensora de la democracia? ¿quién te entiende? va a empezar de pésima manera un intercambio poco agradable. No soy amiga del capitalismo y detesto a los bancos. No los soporto. Me cuesta el concepto pero, muy por encima de eso, aborrezco la realidad banco. El constante desprecio por las personas, la invocación al sistema (¡oh!) como si fuese un dios máximo, la inoperancia constitutiva de esas instituciones y todos los que trabajan (o intentan hacerlo) en ellas, el derroche absoluto de tiempo y esfuerzo, la burla a los cientos de miles de rehenes que formamos parte de su clientela y la repulsiva política de que a río revuelto, ganancia de pescadores. Con esfuerzo (y no poco) conseguí amoldarme a los beneficios de la tarjeta de débito pero no es suficiente. No soy amiga del capitalismo, detesto a los bancos y me resisto con todas mis fuerzas a las tarjetas de crédito. El puto día en que me tengo que pasar horas en un banco para hacer una operación y me entero, de sopetón, que pretenden enchufarme una tarjeta de crédito a la fuerza es el día en que tengo que salir de ahí corriendo para no terminar presa.

En cuanto se me pase la furia que me llena el cuerpo, voy a estar exultante por el resultado de la transferencia que finalmente pude hacer. Palabra.

¡Esa alegría no me la roban!

miércoles, marzo 13, 2013

Ineludible

No creo en los aniversarios. Y lo puedo decir en voz alta hasta el cansancio y lo puedo escribir acá o en cualquier otro lugar y lo puedo pensar tan fuerte como si lo enunciara en voz alta porque real, sincera y verdaderamente no creo en los aniversarios. Ahí aparecen cosas de mi misma que no me cierran. Dado que me importan tanto los cumpleaños, que considero infaltable el brindis adecuado para cada año nuevo, que tengo una memoria infatigable para las fechas redondas parece una rotunda estupidez que no crea en los aniversarios y, sin embargo, es lo que es. (Quizás influye eso de que la fe no es algo que pueda razonarse, ¿quién sabe?)

Sin embargo, cuando llega un día tan difícil que me dura casi 72 horas de pena infranqueable y de cuerpo triste y cabeza embarullada. Cuando me sorprende a mi misma tener este humor tan particular que casi nunca me define. Cuando todo lo que habitualmente forma parte escencial de mi vida me cuesta tanto. Cuando me descubro pensando que me desconozco, aparece un trámite con fecha de caducidad y descubro que es, otra vez, este día.

Llueve.
Acá. En mi.
Diluvia.


jueves, febrero 14, 2013

¿Viste vos?

O la cosa se fue de mambo y todos nos decimos feliz día por lo que sea y en cualquier momento me saluda hasta por el día del almacenero o sabe algo que yo no sé o estoy enviando un mensaje muy copado al cosmos.

14 de febrero y una amiga me saluda diciendo feliz día.

Desconcertante.

viernes, febrero 08, 2013

Esto de ser felices

El chiste empieza cuanto subimos al auto. Ya pasó la parte molesta de armar todo, de acomodar los bártulos en el baúl, de calentar el agua para los mates, de darle las gotitas a la gata para que se adormezca, de cerrar la casa, de todos esos preparativos que llenaban una lista imaginaria de cosas por hacer y, de repente, están hechas (aún si eso significó que nos quedemos hasta las dos de la mañana cerrando bolsos y apilando equipaje). No importa que sean las siete treinta de una mañana de sábado de enero. Quizás esa es una de las pocas mañanas del año en las que vale la pena saltar de la cama ni bien el despertador canta porque estás a punto de subirte al auto y ahí es donde empieza el chiste.

Pasar a buscar a otra amiga, emprender el camino, poner música, empezar los mates, abrir la bolsa de bizcochos calentitos. Unos minutos más, todos los preparativos finales para salir a la ruta y saber, a ciencia cierta, que estamos de vacaciones. Y después vamos a viajar durante horas haciendo comentarios graciosos, despotricando contra el mundo, montando escenas diminutas de stand up para terminar de exorcizar los vestigios de mufas del trabajo y los despelotes que, por unos días, dejamos definitivamente atrás.

Y ni siquiera importa si llegamos para tener que acomodar un insoportable desmadre ajeno porque eso ya es parte del viaje, de los días de descanso, de los ratos de pura felicidad, de las tardes de río y lagos y juegos y risas y chistecitos internos y códigos compartidos y noches de karaoke y de recibir gente muy querida en una casa grande y de juntar zarzamoras al costado del camino para hacer mermeladas y de preparar comidas ricas y de pasear buscando recovecos nuevos y de tomar cervezas en un bar antes visto y de conocer gente nueva que también se ríe de los mismos hipervínculos.

Lo sabemos desde el momento en que nos subimos al auto. La única excusa válida para volver de las vacaciones, reanudar la rutina diaria, volver al mundo cotidiano de la realidad es saber, en todo el cuerpo, que en cualquier momento emprendemos la ruta, otra vez y la vida vuelve a ser un recreo maravilloso.

La mejor razón para volver es la promesa de volver.

martes, febrero 05, 2013

Expectación

Mirala, ¿la ves?. Sentada en plena noche, mirando para arriba como quien contempla el cielo. Respirando profundo, pausado, para sosegar la cabeza y el cuerpo. Fumando sola y a lo oscuro como quien piensa en calma o como quien procura aplacar inquietudes.

Mirala, ¿la ves?. Con el cuerpo repleto de susto. Ni pavura, ni desazón, ni desarraigo. Susto puro. Susto llano. Ese temor que recorre de lado a lado, que alimenta e intranquiliza. Ese susto primario y primitivo que despierta todas las terminales nerviosas. Esa mezcla de ansiedad, curiosidad y miedo que despabila los sentidos y eriza la piel. No es terror, no inmoviliza, no estanca. Es susto. Ese susto que, como las cosquillas mansas, la vuelve alerta y receptiva, lista para todo aquello que promete sorprenderla y desbordarla.

Mirala, ¿me ves?

lunes, diciembre 17, 2012

Instrucciones a mi misma


Concentrate intensamente llenar y vaciar los pulmones. Enfocá absolutamente toda la energía que tenés en el acto reflejo de respirar y soltá un poquito de angustia cada vez. Reemplazá las lágrimas por aire porque es viernes y el clima es hostil y esta noche hay fiesta y la sensación de desamparo no es amiga cuando estás sola en una ciudad ajena.

Reite abiertamente cuando la lluvia irreverente te empape el vestido, te corra el maquillaje, te desacomode (aún más) el pelo y pese a los esfuerzos llegues a la fiesta tanto menos arreglada pero mucho más resplandeciente. Porque el agua que pega y moja, despabila y reanima también. Saludá, conversá, comé cosas ricas, sentite linda, sabete apreciada, descubrite formando parte. Y brindá una vez y otra vez y otra vez porque la vida merece ser celebrada aún conteniendo las penas.

Levantate atarantada por el lugar extraño y la cabeza borracha y los sonidos atípicos y tomate un café saludando a gente que no conocés con acentos de países lejanos y procurá no explotarte la cabeza con la vuelta de la vuelta de la vuelta y viajá descalza charlando con una amiga hasta que te saque alguna confesión y un leve lloriqueo y te regale un puñado de palabras para levantar el ánimo y te arme, en un petiquete, un plan copado para la noche.

Llorate un rato la angustia cuando estás sola y no tiene costo. Charlá cosas lindas por teléfono con alguien capaz de disculparte las torpezas y de robarte sonrisas, estrená un vestido feliz, metete con amigas a ese boliche de toda la vida para sorprenderte con un acústico en vivo de os pibes que tocan temas que te sabés de memoria. Cantá, brindá, bailá, sabete difícil de olvidar y, también, de valorar y reconfortate de las decisiones tomadas.

Dormite con antojos preciosos en el cuerpo y más ganas de sonreír que antes. Despertate con un mensaje lindo esperándote, un desayuno a medio día y la tormenta loca augurando domindo de sillón y series y descubrí la maravilla de que los pulmones sigan llenándose y vaciándose de aire a un ritmo cada vez más gentil.

Respirá profundo
y esperá a que la cabeza se acomode a ese paso.

viernes, noviembre 23, 2012

Me esperan a cenar

El mundo enloqueció de repente y yo quedé atrapada en la vorágine. ¿Así se paga un día con casi nada para hacer? Capaz que está un poquito alta la tarifa, che, vamos a tener que revisar este tema. Ahora, si estos cuatro días de corridas son, en realidad, el precio de un fin de semana largo con fiesta y amigos y viajecito y mates y vinos y bailes y charlas y abrazos y sonrisas y todas esas cosas que me hacen tanto bien con personas que mejoran mi vida, entonces es una verdadera ganga.

Ya falta casi casi nada.

lunes, noviembre 19, 2012

Bienvenido


Llegó al mundo nuevo (él nuevo, el mundo no). Llegó a descubrir cada detalle de este mundo viejo que, aún sin sospecharlo, lo estaba esperando con ansias. Llegó a estar un poco dormido y bastante refunfuñoso y ¿cómo no entenderlo? Yo también me esgunfiaría si, de repente, las manos de tanta gente pudieran tocarme, hubiese tantos sonidos y ruido a mi alrededor, me resultara imposible dejar de olfatear los olores del mundo y la luz me pegara en la cara sin gentileza. Sin embargo, el universo se derrite cuando él estira los dedos arrugados como de viejito, cuando se quejotea con sonidos de bebé, cuando se relaja en el abrazo suave. Llegó al mundo nuevo y dormido y refunfuñoso y es tan pero tan hermoso que lo ilumina todo.

Hola Hijo de AmigaSocia.
Ya te quiero para toda la vida.

martes, noviembre 13, 2012

Fiaca dactilar

En mi cabeza se alinean miles de palabras. Se juntan, se conocen, se saludan, se invitan, se acompañan, se pelean, se distancian, se reordenan. Frases completas que surgen, que crecen, que viven entre mis ideas, que se acurrucan en mis neuronas, que se quedan ahí, listas, predispuestas a ser dichas o archivadas o modificadas o agrupadas.

Cocino y se me llena el cuerpo de memorias de un amor importante, un amor de esos que hacen que sea optimista sólo porque alguna vez existió y las letras me desbordan. Con cada tomate que corto, con cada ñoqui que paso por el tenedor, en cada uno de esos gestos simples, diminutos y cotidianos reaparece esa persona, esa historia, ese recuerdo y toma forma de palabras y se relata completo adentro mío mientras mis manos están ocupadas haciendo otras cosas, cocinando, viviendo.

Me miro desde afuera de mi misma, me veo similar a la niña que era, torpe y con una cuota no menor de temor adentro del cuerpo pero, aún así, trepada a un tapial acomodando cosas en el patio y hasta me parece que entiendo toda una parte de esta mujer que soy. Mientras estoy de cara al cielo, colgando entre el asador y la glorieta, arriesgando las uñas con cada alambre que retuerzo, en silencio, en calma, concentradísima en cada movimiento que hago para que mis problemas motrices no me traigan consecuencias graves, las oraciones aparecen espontáneamente, como si no tuviese que pensarlas. Y se quedan ahí, tranquilas, sin siquiera demandar que las exteriorice. Casi de la nada, consigo equilibrar anécdotas mientras mis dedos están entretenidos haciendo otras cosas, entoldando, viviendo.

Decenas de nociones cotidianas se enuncian a si mismas adentro mío cada día. Están ahí, acá, se van haciendo lugar las unas a las otras, se van distribuyendo en conjuntos caprichosamente armados, se van etiquetando entre ellas. Conversan, se burlan, se ríen hasta las disfonía, gritan, se conocen, se olfatean, se quieren y se repelen, se acarician, lloran, se lastiman, se escuchan, se ignoran, brindan, duermen, existen, son mientras yo estoy distraída cocinando, caminando, cantando, conversando, entoldando, viviendo.

jueves, noviembre 08, 2012

Política internacional

Estimados vecinos brasileños, yo no tendría la menor objeción en aceptar este intolerable frente de calor que nos están compartiendo si lo mandaran junto con una playa de arenas blancas y mar turquesa. Pero así, solito, sin una mínima brisa-marina, fijensé, puede que estén abusando de mi buena voluntad.

¡Qué trueque tan desigual!

jueves, noviembre 01, 2012

Nada de alma de bolero

Una de las mejores sensaciones de querer mucho (mucho, mucho) a alguien que tiene la tozudez suficiente como para quererme también, es esta alegría expansiva que me hace picar hasta el arco de los pies cuando me llega un mensaje compartiéndome la felicidad por otro sueño que se concreta.

(Y la promesa de brindar con tequila se convierte en un detallecito casi insignificante)

jueves, octubre 25, 2012

A cantar la mañana

No me había dado cuenta. Quizás porque siempre deambulo tan dormida a esa hora. Quizás porque estoy segura de que el mundo es un lugar injusto sólo porque existen las seistreinta. Quizás porque estuvo tan gris, tan nublado, tan lluvioso todo este último tiempo. Sin embargo, a pesar de mi necedad y sin siquiera prestarle atención, llegó ese momento del año en que ya es de día a las siete de la mañana.

Y dan ganas. De empezar la jornada, de salir a extrañar los anteojos de sol, de desperezarme con el sol tranquilo del día nuevo, de cantar canciones que me llenen de sensaciones de vida, de tomar unos mates, de picotear algo, de olvidarme de las muchas obligaciones durante, al menos, tres respiraciones profundas y sentir que dale, que vale la pena, que así me levanto todos los días a pensar que el mundo puede ser mejor, a creer que la vida es una maravilla y a detestar, profundamente, no poder andar descalza sobre pastito fresco.

¿Vamos a cocinar el nuevo día?