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lunes, mayo 18, 2020

Porque fuimos lo que fuimos

Ojalá alguna vez me pareciera más a lo que buscás, ojalá un día te bastara con la que soy, ojalá estuvieras en sintonía con lo que siento, ojalá me gustaras un tercio, ojalá compensaras mi honestidad con franqueza, ojalá querernos tanto y desde siempre implicara cuidarnos, ojalá supiésemos cómo, ojalá tuviésemos el coraje de elegirnos y la capacidad de honrarnos, ojalá fuésemos menos habilidosos para generarnos las mismas ilusiones, ojalá dejáramos de sentir que somos una opción, ojalá pudiésemos respetar saludablemente nuestra condición de sempiterna quimera, ojalá dejáramos de ser este eterno ojalá, ojalá cuando lastima dolieras sólo la mitad.

Somos una persistente promesa inasequible de futuro,
amparada en un pasado
en el que ni supimos elegirnos.




De nada sirve el por qué
De nada sirve el valor
De nada sirve volver
De nada sirve el adiós
Seguro de nada sirve

NTVG y Jorge Drexler
De nada sirve

domingo, abril 12, 2020

Tan pero tan cliché

La escuché millones de veces. Lo sabés. La conozco de memoria desde antes de mi propia memoria. La redescubrí al menos cinco veces desde que tengo consciencia. Adoro esa canción que me genera una mezcla de pena e ilusión difícil de explicar. Sin embargo, tanto se ha hecho incapié en una frase, tanto se ha repetido, tanto he debatido sobre el significado de ese verso en particular que no me había percatado de la infinita sabiduría de la anterior.




Cuéntale a tu corazón que existe siempre una razón
escondida en cada gesto.

Eternamente tuyo
Joan Manuel Serrat | Cada loco con su tema

Lo sabía, ¿entendés? Recién hoy la frase resuena tanto en mi cabeza que me ensordece pero lo sabía desde antes, desde entonces, desde siempre. Lo sabía cuando me sonrojó tu afán por hacerme sentir mirada y cuando me desalentó tu empecinado estilo de abandonar a las personas de tu vida. Cuando me acompañaste con esmero en un mal día y cuando me reprochaste por mi forma de ser. Cuando me entendía con tus amigos, tu familia, tus afectos y cuando vos acusabas a los míos de no generarte el espacio adecuado. Lo supe en cada mimo y en cada desaparición; en cada mate y en cada mutismo; en cada conseción y en cada exigencia. Lo supe las dos veces que me buscaste y las cientos de veces que me dejaste antes de que me fuera.

No me ofusca que vos seas exactamente la persona que siempre fuiste sino haber sucumbido, contra mis mejores consejos, a la tentación de creerme especial por tus gestos de conquista en vez de alejarme de tus hábitos eternos.

martes, agosto 13, 2013

Refugios

Mis palabras que cuentan, que buscan, que muestran. Mis palabras que viven, que sienten, que dicen. Mis palabras que describen, que avisan, que anuncian. Mis palabras que callan, que disfrazan, que decoran. Extraño a mis palabras.

Mi calma y prudente selección de palabras que advierten, que declaran, que punzan. Mi irreverente y desorejada predisposición a las palabras que miman, que besan, que elogian. Mi pensada y ciudadosa conexión de palabras que frenan, que alejan, que rompen. Mi desenfadada y desprejuiciada construcción con palabras que invitan, que acarician, que abrazan. Mi innegociable confianza en que las palabras explican, reunen, comunican.

Extraño profundamente la intimidad de mis palabras.



Ahora que ha llegado el optimismo
quién pudiera preguntarte
cómo ser siempre uno mismo.

Pedro Guerra
Papá cantó | Ofrenda

martes, marzo 12, 2013

I'll see you soon

Las cosas casi nunca suceden como las sospechamos. Nunca nada es tan bueno ni tan malo. No coinciden exactamente todas las felicidades ni las tristezas. No se superponen milimétricamente las alegrías de todos ni las penas de nadie. Los astros no siempre se alínean pero suelen no desparramarse del todo. Entonces, cada día, cada instante nos enfrentamos al desafío descomunal de acompañar a una persona querida que está pasando por algo que no podemos siquiera abarcar o que se contrapone con toda la furia a lo que podemos en ese segundo. Porque justo cuando querés deshacerte en lágrimas y meterte en la ducha hasta que el agua te enjuague hasta los huesos y quedarte aislada del mundo te llama una gran amiga descontrolada de risas y promesas, de ilusiones y futuros.

Puede que tu parcelita de angustia lo ocupe todo y no te salga frenar las lágrimas. Puede que su rapto de euforia no le permita descubrir que algo en vos duele ajeno a su entusiasmo. Puede que seas perfectamente capaz de entender que en ese momento es más importante acompañar y tengas la fuerza suficiente para impostar una sonrisa casi perfecta hasta que llegue el momento en que ella te abrace el llanto. Puede que sea capaz de contagiarte carcajadas y prepararte mates para acompañar las lágrimas. Puede, también, que contra todos tus pronósticos el cuerpo entero se te sonría por contagio y recuerdes, una y mil veces más, que aún sin darse cuenta las personas grandes te salvan la vida. También puede que tu pena y su alegría no sean capaces de generar ningún espacio de contacto y, de repente, haya una persona menos en tu simple existencia cotidiana. Al menos por un tiempo. Quizás por un rato largo. A lo mejor hasta el próximo carnaval.

jueves, octubre 11, 2012

Más allá de las metáforas


Pocas cosas me resultan tan significativas como un puñado de flores oscurecidas y olvidadas entre bolsas, restos de comida, sobrecitos de te y montañas de yerba usada en un tacho de basura.

viernes, septiembre 21, 2012

¡Qué manera de cambiar para ser siempre la misma!

Hace 15 años tenía un jean que me hacía sentir linda, una remerita blanca con un Guille dibujado a mano, un paquete de galletitas tentación en la mochila, un puñado de amigas, un montón se compañeros y un primer novio desde hacía unos meses. El día estaba hermoso, el club estaba lleno, la música estaba fuerte, el animador estaba demasiado exaltado, los grupos de pibes estábamos completamente entretenidos. Hace 15 años, después de un partido de fútbol mixto agarrada de la mano del amigo del novio de una amiga, descubría por primera vez el efecto que me generan las escenas de celos.

Hace 10 años tenía una vida completamente diferente. Un departamento de estudiantes, amigas de distintas ciudades, el pelo corto, el bolso lleno de regalos, un fin de semana precioso y un novio de otra provincia que había decidido nacer justo, justo, el 21 de septiembre entonces la fiesta el múltiple. Hace 10 años, después de horas de viaje y de reencontrarme con sus amigos y su familia para sentirlos como propios, entendía que hay momentos en los que es inevitable ser feliz y demostrarlo.

Hace 5 años tenía una casa que era la de siempre pero ahora era sólo mi casa. Un trabajo con una gran amiga, horas tardías para cumplir con fechas de entrega, un auténtico desparramo de amigos, una familia que se movía por pares a excepción mía, una vida sin rutina establecida que se regía por los horarios de las muchas reuniones, una alegría reciente que me sobrepasaba por un montón y una especie de novio con el que nunca encontramos el tiempo de funcionar a duo. Hace 5 años, después de un puñado de horas de fiesta al aire libre, de copos de azúcar escuchando música y de mirarlo durante todo el recital, aprendía que hay vínculos que no son para ser y que no hay tiempo ni afecto que pueda con eso.

Hoy tengo esta vida extraña. Esta casa que finalmente se siente mía, este patio con una cascada de florcitas blancas y un ramo de malvones rosados y un limonero lleno de frutos y promesas, estos trabajos que me gustan aunque me hagan renegar, estos amigos que salvan la vida, que mejoran los días, que arreglan el cuerpo y sanan el alma. Esta promesa de fin de semana largo lleno de charlas y bailes y reuniones, de visitas y juntadas, de reencuentros y brindis. Hoy, después de vaciar definitivamente de obligaciones el itinerario de los próximos días y de volver a sentirme contenta y de querer, de nuevo, ser juego y trabalenguas, aplaudo, otra vez, este milagro de rearmarnos, esta maravilla de encontrarnos, esta delicia de ser.

¡Ey! Ya es primavera.



What good is sitting
Alone in your room?
Come hear the music play
Life is a Cabaret, old chum
Come to the Cabaret.

Liza Minnelli
Life is a cabaret | Cabaret

lunes, septiembre 10, 2012

Desorden

¿Viste cuando sentís como si la sangre te burbujeara adentro y no sabés si es de ansiedad o de bronca? ¿Viste cuando se te mezclan sin posibilidad de diferenciar las carcajadas descomunales y ese nudo asfixiante en la garganta? ¿Viste cuando tu estado de ánimo cambia a cada segundo de un extremo al otro? ¿Viste cuando las sensaciones opuestas se te superponen de tal manera que es imposible detectar cuál prevalece? ¿Viste cuando sos un desastre de emociones y no podés parar ni la cabeza ni los sentidos? ¿Viste cuando sólo podés dejar de temblar porque de repente se te relaja el cuerpo entero y vuelta a empezar? ¿Viste cuando no podés siquiera intentar describir qué es lo que te pasa por adentro? ¿Viste cuando intentás conservar una digna cara de pócker y recurrir a las respuestas estándar para que no se note que sos incapaz de poner atención en lo que está pasando alrededor? ¿Viste cuando el llanto no alivia y las risotadas no extenúan?

¿Viste cuando sentís que lo único que te puede estabilizar es un buen abrazo largo, fuerte, en silencio, hasta que cuerpo, espíritu y sensaciones finalmente se reconcilien y anhelás fervientemente que cualquier abrazo sirva?

Así estoy yo.

jueves, septiembre 06, 2012

Reconstrucción

Y vuelvo a ser un instante. Espío por la ventana programando mi día. Cuando deja de llover copiosamente, salgo a la calle, salgo a las últimas gotas chiquitas que recuerdan lo que fue, salgo a mirarle el pupo a las nubes, a llenarme los pulmones de aroma a lluvia, a esquivar charcos por las veredas, a pispearle los ojos a todas las personas con las que me cruzo, a inundarme los oídos de música preciosa, a caminar un par de cuadras tan a gusto con el mundo que debería escocerme pero sólo me genera cosquillas, a ser feliz, otra vez, por los mucho detalle que forman los días.

Y vuelvo a bailar en las esquinas mientras espero para cruzar y a canturrear en silencio canciones que me hacen bien y a pensar lo encantadoramente sexy que me resultan los hombres con jeans y a sonreirme con picardía y a deleitarme con la expresión de estupor con que me miran las señoras cuando paso y a agradecer con un gesto el par de piropos chistosos y a sorprenderme cuando justo en el momento indicado Pedro canta en mis oídos será que te embellece ser feliz y a ser, por un momento, por un segundo, por una eternidad, una de las personas que más me gusta de todas las que soy.

Y puedo ser, otra vez, un castillo
aunque más no sea por un instante.


jueves, agosto 16, 2012

Desencuentros circulares

Ella esquiva gentilmente el mensaje de aquel que la invita,
para tipearle alguna bobada al que le responderá con evasivas.


Poco mucho,
algo, casi, casi, nada,
no siempre se cruzan
todas las miradas.

Pedro Guerra
Oasis | Raiz

lunes, agosto 13, 2012

Presente perseverante

No hay paso del tiempo en mi memoria. Todo lo archivado lo rememoro con la misma intensidad, con exacta vivacidad. Debo, cada vez, hacer conciente el ejercicio de ponerle fecha a los recuerdos y calcular la distancia temporal y advertir que es, cuanto menos, probable que nosotros, los de entonces, ya no seamos los mismos.

No hay paso del tiempo en mi memoria
y es extremadamente injusto.



Yo digo que el tiempo borra
la huella de una mirada,
Mi zamba dice no hay huella
que dure más en el alma.

Jorge Drexler y Joaquín Sabina
Zamba del olvido | Vaiven

sábado, junio 02, 2012

Media vida

Él no tiene idea y me pregunta. No entiende, no tiene como saber porque esa historia sucedió durante una pausa y nuestros paréntesis son así. Completos. Concretos. Absolutos. Un saludo por algún cumpleaños, un meneo de manos al cruzarnos en una esquina, un prolijo intercambio de palabras al coincidir en un club o una escuela . Pero todo, siempre, con absoluta diplomacia. Hay un acuerdo tácito. Los dos controlamos el abrazo postergado hasta que el momento sea el adecuado pero ambos cumplimos con el saludo protocolar. Ay, que dolor de cuerpo y de espíritu el día en que prefirió mirar el suelo y esquiar mi vista. Ay, que atrocidad la mía cuando necesité un paréntesis y no avisé de buena manera.

Nos costó media vida aprendernos y nos enseñamos tanto el uno del otro que parece mentira que hayamos tenido varios intervalos. No entiendo cómo funciona, me dijo una amiga hace años. Yo tampoco comprendo, sospecho que él no tendría respuesta. Eso sí. Hay un par de elementos fundamentales. Nos queremos desde la primer sonrisa, nos abrazamos mucho y bien, hemos hablado todo y más, desde diferentes lugares hasta que dejó de doler y estamos ahí, todas las veces. Aún cuando no nos vemos estamos, los dos, a una llamada de distancia.

Y si nos hemos perdonado tanto,
podemos disculparnos mucho más.


viernes, marzo 30, 2012

Una tacita de Café

No vas a escuchar mis quejas, no tolerarás mis enojos ni mis desganos ni mis atardeceres desencantados. No vas a soportar los mates lavados cuando no tengo ganas de cambiar la yerba, no deberás resistir estoicamente mis ataques de vehemencia cuando el mundo me duela. No tendrás que escuchar una y otra vez la misma canción porque hoy no puedo dejar de cantarla. No voy a llamarte a las 4 de la tarde ni a las 2 de la mañana cuando me sienta mal, cuando me duela el cuerpo o se me abolle el ánimo. No esperaré que ayudes a mi autoestima cuando el mundo la maltrate. No te contaré qué me gustaría hacer con mi pelo, no me esperarás para ir a la fiesta, no te narraré los miles de proyectos inconcretables que ideo a diario.

No voy a esperar que me abraces cuando llore ni que me acompañes cuando ría a carcajadas. No querré que vayamos juntos a visitar parientes, no tendrás que dialogar conmigo regularmente. No me escucharás ofuscada por la cucharita de la crema, ni por el cuchillo de la manteca. No ansiaré que sepas cómo tomo el café ni qué comida prefiero el día de mi cumpleaños. No deberás elegir regalos para mí, ni sobrellevar mi fingida indiferencia cuando estamos entre otras personas. No vas a recibir mensajes míos ni tolerarás mis relatos minuciosos de otros momentos de mi vida. No te contaré mis teorías con manteca, no verás mis cambios rotundos de ánimo. No tendrás que aguantar mi buen humor matinal ni mi acelerada cabeza al final de la tarde ni mis días de angustia irreal.

No espero que te enamores de mi, no pretendo que crezcamos juntos, no espero planes compartidos entre vos y yo, no sueño con que me elijas, no ansío que llegues, ni que te quedes.

Elegiste una buena dosis de mí.

martes, febrero 28, 2012

Parecer ser que la cosa va así

Silencio.
Reproches.
Desaparición.

Qué pena que vayamos perdiendo códigos
tan rápido,
tan fácil,
tanto.

Todos, alguna vez, leímos mal una situación. Todos, en alguna oportunidad, escuchamos peras y pensamos en manzanas. Todos, en algún momento, vimos lo que teníamos ganas de ver y no lo que había. El problema no está en comerse una curva. Lo que duele es que ni siquiera parezca importante buscar la forma de volver al camino.

¿Entendés por qué mis amigos son señores con mucha mesa de truco, con mucho pero mucho código?

martes, febrero 07, 2012

Es que nunca tuve varita con estrella en la punta

¿Te acordás? De cuando se me dio por sentir que yo había llegado a tu vida para ayudarte a algo y me quedé haciendo como que era puro altruismo, como que todo eso no era una forma de negarme y postergarme. Y jugué a ser abnegada cuando bien sabemos que no es lo mío. Y me dejé ser mártir por un rato y mirarme al espejo y sentirme devastadoramente triste por no ser valorada y me subí a mi propia montaña rusa de melodrama como si tuviera razón, como si tuviera derecho.

¿Te acordás? De la vez que estuve a una frase de pronunciar ese reproche que no te merecías porque nadie debe querer, se quiere o no se quiere y no hay tutía. Y me callé pero no fue justo a tiempo, porque aún en esa no palabra se escuchó la queja. Y me di permiso para ofuscarme con vos con excusas que eran puras patrañas y me olvidé de avisarte que lo único complicado de tu actitud era esa situación de no hacerte cargo, vos también, de que te estabas quedando.

¿Te acordás de cuando se me dio por hacer de hada madrina y me salió para al carajo?

¿Me perdonás?


martes, enero 24, 2012

Incompatibilidad de caracteres

Era clarísimo que no iba a prosperar.

Bastaba con observar que él quería ser cuentito y ella pretende ser canción.



sábado, enero 21, 2012

Los duraznos no son pelones

Lara: Es que me la ponen y se me hacen novios.
Es que no puedo tener simplemente chonguitos con los cuales pegarnos unos revolcones. Es que no puedo ser todo lo facilonga que me gustaría porque una puede ser un poquito atorranta y sacarse la bombacha con muchos…
Pero si algo que no puede, porque no hay cuerpito que aguante, es tener muchos novios. No se puede estar cuidando a tanta gente, atendiendo sus caprichos, mimando sus egos, reparando en sus obsesiones y satisfaciendo sus fetiches.
¡¡¡De verdad que no puedo!!!

Café: Eso se resuelve mucho más fácil de lo que vos pensás.
Dejás de atenderles los caprichos y santo remedio, pero desde el primero, eh.
¡¡¡¡Ellos se te hacen novios porque vos no podés tratarlos de otra manera!!!!
(Igual, eso no implica que tengas que querer tratarlos de otra manera)
¿Es un chongo?
Un chonguito no tiene ego que merezca ser mimado,
como mucho tiene destrezas amatorias para ser destacadas pero nada más.
Un chonguito no tiene obsesiones que deban ser reparadas,
como mucho alguna que otra maniíta sexual que pueda ser contemplada.
Un chonquito no tiene corazonito que deba ser cuidado,
como mucho un par de oídos ávidos de elogios a sus virtudes amatorias.
La parte de los fetiches... mientras te copen, vos dale!

Lara: Claro.
Se me hacen novios porque yo no puedo tratarlos de otra manera…

Café: Es así.
Casi siempre es acción-reacción.

Lara: Después cuando me comporto como una novia, se hartan.
¡¡¡¡¡Estamos fregadisimas!!!!!
Igual, hoy LOS CULPO A ELLOS.
TODOS PUTOS..
Permitanme hacer la gran S: “mi problema es que soy muy buena con los tipos… y que ellos son todos putos”

Café: Pero seh, meamor.
Hoy es todo culpa de ellos.
De hecho, siempre lo es pero como somos tan, tan, tan buenas
a veces hacemos el intento de pensar que no.

Ojo, igual.
Que lo de ellos sea una reacción a tu acción no significa que tu acción sea mala. También podría, alguno, alguna vez, ser mejor persona y reaccionar diferente, ¿¿¿no???
¿Acaso nosotras no lo hemos hecho?
¿Acaso nosotras no aprendimos a no esperar el llamado después?
¿Acaso nosotras no entendimos que lo que dicen en pelotas mientras están garchando no es real?
Si nosotras aprendemos a reaccionar diferente ¿¡¿¡por qué ellos no?!?!
Putos, todos.
Y, por otro lado (y la hago corta porque sino me voy de mambo en serio)


Si te gusta que te traten como novio...
pagá el precio, ¡cagón!

lunes, enero 16, 2012

Consecuencias de tu impunidad al hablar

Tengo que ir hasta las trompadas conmigo misma
para descifrar lo que sé que debo entender
cada vez que pronunciás palabras preciosas
escondido detrás de esa boca fabulosa.

viernes, enero 13, 2012

Desde el renacimiento


Nene, por favor.

¡Esas tres historias
son la edad media de tu vida amorosa!


jueves, enero 12, 2012

Antítesis

Soy de estas personas que
nos vamos cuando entendemos que hemos sido echadas
y no volvemos ni aunque nos llamen.

jueves, diciembre 29, 2011

De la teoría a la práctica

Co se animó a nombrar 5 cosas que aprendió en este 2011
y yo me enganché con la consigna.

1- que las mejores personas que tengo en mi entorno son las que saben o adivinan cuándo soy un plagio de mi misma... y sólo a veces me lo permiten.
2- que si tengo que hacer tanta fuerza para que los vínculos perduren, ya no me interesa considerarlos vínculos.
3- a defender mi derecho a sentir lo que sea que siento ante todos excepto ante mi misma.
4- que no entiendo nada del mundo.
5- que puedo vivir bastante bien sin entender nada.

Como diría un viejo eslogan.
Sumo y sigo.



Una vez estudié
en un librito de yuyo
cosas que solo yo sé
y que nunca olvidaré.

León Gieco
Canción del jardinero | Cantamos a María Elena Walsh
LyM: María Elena Walsh