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lunes, mayo 18, 2020

Porque fuimos lo que fuimos

Ojalá alguna vez me pareciera más a lo que buscás, ojalá un día te bastara con la que soy, ojalá estuvieras en sintonía con lo que siento, ojalá me gustaras un tercio, ojalá compensaras mi honestidad con franqueza, ojalá querernos tanto y desde siempre implicara cuidarnos, ojalá supiésemos cómo, ojalá tuviésemos el coraje de elegirnos y la capacidad de honrarnos, ojalá fuésemos menos habilidosos para generarnos las mismas ilusiones, ojalá dejáramos de sentir que somos una opción, ojalá pudiésemos respetar saludablemente nuestra condición de sempiterna quimera, ojalá dejáramos de ser este eterno ojalá, ojalá cuando lastima dolieras sólo la mitad.

Somos una persistente promesa inasequible de futuro,
amparada en un pasado
en el que ni supimos elegirnos.




De nada sirve el por qué
De nada sirve el valor
De nada sirve volver
De nada sirve el adiós
Seguro de nada sirve

NTVG y Jorge Drexler
De nada sirve

domingo, abril 12, 2020

Tan pero tan cliché

La escuché millones de veces. Lo sabés. La conozco de memoria desde antes de mi propia memoria. La redescubrí al menos cinco veces desde que tengo consciencia. Adoro esa canción que me genera una mezcla de pena e ilusión difícil de explicar. Sin embargo, tanto se ha hecho incapié en una frase, tanto se ha repetido, tanto he debatido sobre el significado de ese verso en particular que no me había percatado de la infinita sabiduría de la anterior.




Cuéntale a tu corazón que existe siempre una razón
escondida en cada gesto.

Eternamente tuyo
Joan Manuel Serrat | Cada loco con su tema

Lo sabía, ¿entendés? Recién hoy la frase resuena tanto en mi cabeza que me ensordece pero lo sabía desde antes, desde entonces, desde siempre. Lo sabía cuando me sonrojó tu afán por hacerme sentir mirada y cuando me desalentó tu empecinado estilo de abandonar a las personas de tu vida. Cuando me acompañaste con esmero en un mal día y cuando me reprochaste por mi forma de ser. Cuando me entendía con tus amigos, tu familia, tus afectos y cuando vos acusabas a los míos de no generarte el espacio adecuado. Lo supe en cada mimo y en cada desaparición; en cada mate y en cada mutismo; en cada conseción y en cada exigencia. Lo supe las dos veces que me buscaste y las cientos de veces que me dejaste antes de que me fuera.

No me ofusca que vos seas exactamente la persona que siempre fuiste sino haber sucumbido, contra mis mejores consejos, a la tentación de creerme especial por tus gestos de conquista en vez de alejarme de tus hábitos eternos.

domingo, abril 05, 2020

Atareada versus empecinada

Mientras salvo de casualidad el almuerzo por tercer día consecutivo, mientras envío un documento de trabajo en pleno domingo rogando que tenga algo que ver con la tarea que me asignaron y agradeciendo infinitamente la paciencia y predispocisión de mis compañeros, mientras esquivo el trompo, las piezas de rompezabezas, los palitos chinos que usaremos para almorzar, el globo verde y las bombuchas y la carpa de camino entre la mesa y la mesada con el claro objetivo de apagar la hornalla y servir la comida, mientras atajo de casualidad Gurrumín que corre descontrolado hacia la heladera en busca de una manzana (porque el plato de arroz con vegetales viene demorado) y agradezco la maravilla de tener un freezer lleno de tarritos con comida que me auxilian, caigo en la siguiente cuenta.

Por mucho que quise, no logré liberarme algunos momentos cuando tenía guardería y familia y oficina y los mil mecanismos de asistencia y contención, cuando me animaba a comprar pan y no me veía obligada a prepararlo casero, cuando alguien me colaboraba limpiando la casa y no debía hacerlo sola todas las benditas noches, cuando las reuniones de trabajo eran encuentros en los que podíamos ponernos de acuerdo con menos ruido, cuando no todo dependía de la misma precaria conexión a internet. Ahora que recuerdo que no pude en contextos más favorables, salta ineludible la pregunta.

¿¿Cómo pude pensar que justo ahora tendría el tiempo para ésto??



martes, diciembre 31, 2013

A riesgo de parecer mandona

Y claro que podríamos ponernos a enumerar la falta de tacto que tuvo este 2013 para casi todos (maldito hábito de los años impares). Y claro que podríamos reclamar, despotricar, recriminar, desempolvar, remarcar, destilar pero, dale, dejemos que pavadas que queda poquito.

Y no importa cuántos sean por ahí o por acá y no interesa si el calor nos está matando y no resta que las distancias no se acorten y no afecta que los dolores duelan y no cambia casi nada que en el fondo, bien en el fondo, sea un día más.

Justo acá, justo ahora, es el último rato de esta noche vieja desde la que recibimos un año nuevo. Y este viene par y trae mundiales y la vida vuelve a ser, otra vez, un montón de promesas.

Brindá, porque siempre hay con quién y siempre hay por qué. Bailá, porque de otra forma no tiene sentido vivir con los pies pegados a la tierra. Soñá, porque no cuesta nada comparado con lo que gratifica. Amá, porque, sino, para qué pretendemos que gire el mundo. Cuidá, porque es la única forma válida de honrar al amor. Crecé, porque no tiene por qué significar que dejes de jugar. Jugá, porque, al final del día, no somos mucho más que purretes tratando de robarnos sonrisas.

Feliz 2014.
Empezalo cantando, vivilo bailando.
¡Salú!


lunes, junio 24, 2013

Pata (y no de conejo)

Que es mala suerte, que trae malos augurios, que se rompe el encanto, que es peor (mil veces peor) que pasar por debajo de la escalera, entregar la sal de mano en mano, romper un espejo y brindar con agua, todo junto. Que eso no se hace, que no conviene, que no es astuto. Desde que mi memoria archiva me han dicho y repetido, hasta el cansancio mismo, que no se festeja el cumpleaños ante de la fecha.

Y yo, que no creo en la suerte pero sí en los designios de los astros, esta vez y con razones que se me antojaron contundentes, festejé antes. Tanto antes que no alcanzó con esperar hasta después de 12 para cantar y brindar. Tanto antes que sirvió de excusa para celebrar con dos amigos más. Tanto antes que me regalé un cumpleaños de 48 horas.

Porque siempre estoy dispuesta a celebrar mi vida, porque insisto en que los saludos valen durante toda una semana, porque me encantó la idea de aprovechar los feriados preparando tortas y catando vinos, porque se me antojó pero, por sobre todas las cosas, porque nada me provoca tanta alegría como festejar, en un mismo momento, también la vida de dos amigos a los que quiero tanto.

Y entonces nos dedicamos a juntarnos, a ponernos de acuerdo, a preparar comidas ricas, a elegir regalos, a aprovechar todas las oportunidades que le robamos a cada día para ir festejando de a poquito y a regocijarnos entre todos por haber nacido, por haber crecido, por habernos encontrado, por habernos elegido y por compartir las alegrías.

Ahora sí, bienvenido cumpleaños mío. Te estábamos esperando con ansias.

¡Hoy es mi cumpleaños!
Recibo regalos.




No quiero morir de viejo No quiero que la vida se canse de mí
No quiero que algún día
El espejo me pase factura de lo que no di.
Y no quiero morir en misa
Prefiero morir de risa en alguna ocasión
No quiero ser noticia
Por no haber estrenado nunca el corazón
Prefiero vivir y viajar con el viento
Prefiero morirme en algún orgasmo a destiempo

No quiero vivir de recuerdos elegantes
No quiero morirme sin haberme muerto antes
No quiero jugar a tu espalda
No quiero llenarme la boca de fidelidad
No quiero vivir en concreto
No quiero firmar un decreto de conformidad
Prefiero vivir sin respuestas obvias
No quiero abrigo cuando afuera hace calor
Prefiero cartas de amor sin novias
Prefiero novias sin cartas de amor
Prefiero vivir y viajar con el viento
Prefiero morirme en algún orgasmo a destiempo
No quiero vivir de recuerdos elegantes
No quiero morirme sin haberme muerto antes

Adrián Berra
No quiero | Mi casa no tiene paredes

martes, marzo 19, 2013

Asombroso

Conozco muchas personas
(seres humanos maravillosos)
que conservan vívidos recuerdos
de cuando la vida era previsible.

miércoles, marzo 13, 2013

Ineludible

No creo en los aniversarios. Y lo puedo decir en voz alta hasta el cansancio y lo puedo escribir acá o en cualquier otro lugar y lo puedo pensar tan fuerte como si lo enunciara en voz alta porque real, sincera y verdaderamente no creo en los aniversarios. Ahí aparecen cosas de mi misma que no me cierran. Dado que me importan tanto los cumpleaños, que considero infaltable el brindis adecuado para cada año nuevo, que tengo una memoria infatigable para las fechas redondas parece una rotunda estupidez que no crea en los aniversarios y, sin embargo, es lo que es. (Quizás influye eso de que la fe no es algo que pueda razonarse, ¿quién sabe?)

Sin embargo, cuando llega un día tan difícil que me dura casi 72 horas de pena infranqueable y de cuerpo triste y cabeza embarullada. Cuando me sorprende a mi misma tener este humor tan particular que casi nunca me define. Cuando todo lo que habitualmente forma parte escencial de mi vida me cuesta tanto. Cuando me descubro pensando que me desconozco, aparece un trámite con fecha de caducidad y descubro que es, otra vez, este día.

Llueve.
Acá. En mi.
Diluvia.


martes, marzo 12, 2013

I'll see you soon

Las cosas casi nunca suceden como las sospechamos. Nunca nada es tan bueno ni tan malo. No coinciden exactamente todas las felicidades ni las tristezas. No se superponen milimétricamente las alegrías de todos ni las penas de nadie. Los astros no siempre se alínean pero suelen no desparramarse del todo. Entonces, cada día, cada instante nos enfrentamos al desafío descomunal de acompañar a una persona querida que está pasando por algo que no podemos siquiera abarcar o que se contrapone con toda la furia a lo que podemos en ese segundo. Porque justo cuando querés deshacerte en lágrimas y meterte en la ducha hasta que el agua te enjuague hasta los huesos y quedarte aislada del mundo te llama una gran amiga descontrolada de risas y promesas, de ilusiones y futuros.

Puede que tu parcelita de angustia lo ocupe todo y no te salga frenar las lágrimas. Puede que su rapto de euforia no le permita descubrir que algo en vos duele ajeno a su entusiasmo. Puede que seas perfectamente capaz de entender que en ese momento es más importante acompañar y tengas la fuerza suficiente para impostar una sonrisa casi perfecta hasta que llegue el momento en que ella te abrace el llanto. Puede que sea capaz de contagiarte carcajadas y prepararte mates para acompañar las lágrimas. Puede, también, que contra todos tus pronósticos el cuerpo entero se te sonría por contagio y recuerdes, una y mil veces más, que aún sin darse cuenta las personas grandes te salvan la vida. También puede que tu pena y su alegría no sean capaces de generar ningún espacio de contacto y, de repente, haya una persona menos en tu simple existencia cotidiana. Al menos por un tiempo. Quizás por un rato largo. A lo mejor hasta el próximo carnaval.

viernes, febrero 08, 2013

Esto de ser felices

El chiste empieza cuanto subimos al auto. Ya pasó la parte molesta de armar todo, de acomodar los bártulos en el baúl, de calentar el agua para los mates, de darle las gotitas a la gata para que se adormezca, de cerrar la casa, de todos esos preparativos que llenaban una lista imaginaria de cosas por hacer y, de repente, están hechas (aún si eso significó que nos quedemos hasta las dos de la mañana cerrando bolsos y apilando equipaje). No importa que sean las siete treinta de una mañana de sábado de enero. Quizás esa es una de las pocas mañanas del año en las que vale la pena saltar de la cama ni bien el despertador canta porque estás a punto de subirte al auto y ahí es donde empieza el chiste.

Pasar a buscar a otra amiga, emprender el camino, poner música, empezar los mates, abrir la bolsa de bizcochos calentitos. Unos minutos más, todos los preparativos finales para salir a la ruta y saber, a ciencia cierta, que estamos de vacaciones. Y después vamos a viajar durante horas haciendo comentarios graciosos, despotricando contra el mundo, montando escenas diminutas de stand up para terminar de exorcizar los vestigios de mufas del trabajo y los despelotes que, por unos días, dejamos definitivamente atrás.

Y ni siquiera importa si llegamos para tener que acomodar un insoportable desmadre ajeno porque eso ya es parte del viaje, de los días de descanso, de los ratos de pura felicidad, de las tardes de río y lagos y juegos y risas y chistecitos internos y códigos compartidos y noches de karaoke y de recibir gente muy querida en una casa grande y de juntar zarzamoras al costado del camino para hacer mermeladas y de preparar comidas ricas y de pasear buscando recovecos nuevos y de tomar cervezas en un bar antes visto y de conocer gente nueva que también se ríe de los mismos hipervínculos.

Lo sabemos desde el momento en que nos subimos al auto. La única excusa válida para volver de las vacaciones, reanudar la rutina diaria, volver al mundo cotidiano de la realidad es saber, en todo el cuerpo, que en cualquier momento emprendemos la ruta, otra vez y la vida vuelve a ser un recreo maravilloso.

La mejor razón para volver es la promesa de volver.

jueves, febrero 07, 2013

¡Nadie me avisó!

¿Es algo específico con el rosado y por eso las mujeres lo usan tanto
o es la novedad de verme a mi usando algo de este color que sorprende?

A mi no me joden.
Algo pasa con este color


martes, febrero 05, 2013

Expectación

Mirala, ¿la ves?. Sentada en plena noche, mirando para arriba como quien contempla el cielo. Respirando profundo, pausado, para sosegar la cabeza y el cuerpo. Fumando sola y a lo oscuro como quien piensa en calma o como quien procura aplacar inquietudes.

Mirala, ¿la ves?. Con el cuerpo repleto de susto. Ni pavura, ni desazón, ni desarraigo. Susto puro. Susto llano. Ese temor que recorre de lado a lado, que alimenta e intranquiliza. Ese susto primario y primitivo que despierta todas las terminales nerviosas. Esa mezcla de ansiedad, curiosidad y miedo que despabila los sentidos y eriza la piel. No es terror, no inmoviliza, no estanca. Es susto. Ese susto que, como las cosquillas mansas, la vuelve alerta y receptiva, lista para todo aquello que promete sorprenderla y desbordarla.

Mirala, ¿me ves?

jueves, diciembre 20, 2012

Pruebas contundentes

Café:
Mirá, si dios existe,
es mentira que es un tipo copado que se las sabe todas...

Hermana:
¡Hello!
A los hechos me remito.
Mirá lo que es el mundo.
Digamos, en serio, si un tipo cualquiera
empieza una empresa, un microempendimiento,
una pyme, por decir,
y le sale esto...
¿Vos qué decís de ese tipo?
Como mínimo que es un idiota.
O sea, si querés tejer un pulóver
y te sale esto,
te tenés que pegar tres tiros.

No, no, no.
Dios es lamentable, no me conmueve.


lunes, diciembre 17, 2012

Instrucciones a mi misma


Concentrate intensamente llenar y vaciar los pulmones. Enfocá absolutamente toda la energía que tenés en el acto reflejo de respirar y soltá un poquito de angustia cada vez. Reemplazá las lágrimas por aire porque es viernes y el clima es hostil y esta noche hay fiesta y la sensación de desamparo no es amiga cuando estás sola en una ciudad ajena.

Reite abiertamente cuando la lluvia irreverente te empape el vestido, te corra el maquillaje, te desacomode (aún más) el pelo y pese a los esfuerzos llegues a la fiesta tanto menos arreglada pero mucho más resplandeciente. Porque el agua que pega y moja, despabila y reanima también. Saludá, conversá, comé cosas ricas, sentite linda, sabete apreciada, descubrite formando parte. Y brindá una vez y otra vez y otra vez porque la vida merece ser celebrada aún conteniendo las penas.

Levantate atarantada por el lugar extraño y la cabeza borracha y los sonidos atípicos y tomate un café saludando a gente que no conocés con acentos de países lejanos y procurá no explotarte la cabeza con la vuelta de la vuelta de la vuelta y viajá descalza charlando con una amiga hasta que te saque alguna confesión y un leve lloriqueo y te regale un puñado de palabras para levantar el ánimo y te arme, en un petiquete, un plan copado para la noche.

Llorate un rato la angustia cuando estás sola y no tiene costo. Charlá cosas lindas por teléfono con alguien capaz de disculparte las torpezas y de robarte sonrisas, estrená un vestido feliz, metete con amigas a ese boliche de toda la vida para sorprenderte con un acústico en vivo de os pibes que tocan temas que te sabés de memoria. Cantá, brindá, bailá, sabete difícil de olvidar y, también, de valorar y reconfortate de las decisiones tomadas.

Dormite con antojos preciosos en el cuerpo y más ganas de sonreír que antes. Despertate con un mensaje lindo esperándote, un desayuno a medio día y la tormenta loca augurando domindo de sillón y series y descubrí la maravilla de que los pulmones sigan llenándose y vaciándose de aire a un ritmo cada vez más gentil.

Respirá profundo
y esperá a que la cabeza se acomode a ese paso.

lunes, diciembre 03, 2012

Ela é colorida, ela é multicolor

No lo sabe o, quizás, no me cree o, puede ser, algunos días se olvida demasiado rápido de que el mundo es un mejor lugar porque un día nació ella. No recuerda o, tal vez, no está al tanto o, es una opción, no puede entender que la vida de los que la queremos es tanto más maravillosa porque ella está cerca.

Porque es capaz de abrazar hasta que el cuerpo entero sea sólo sonrisas, y abraza. Porque es capaz de sentir en su propia piel todo lo que nos pasa a los demás, y siente. Porque es capaz de llenar de lucecitas de colores el mundo cuando se ríe, y se ríe. Porque es capaz se querer empecinadamente, contra todos los pronósticos, con un querer que sana y embellece, y quiere. Porque es capaz de caerse de las maneras más aparatosas y machucarse un poco y dolerse entera, y se cae. Porque es capaz de levantarse entera una y mil veces, y se levanta. Porque, aunque parezca mentira, algunos días es capaz de creer cuando le decimos de todas las maneras posibles que no está solita en el mundo, y cree. Porque es capaz de brillar multicolor, y brilla.

Para una de las mejores mujeres que tiene el mundo:
Feliz día.
Feliz año.
Y a por una feliz vida.


viernes, noviembre 23, 2012

Me esperan a cenar

El mundo enloqueció de repente y yo quedé atrapada en la vorágine. ¿Así se paga un día con casi nada para hacer? Capaz que está un poquito alta la tarifa, che, vamos a tener que revisar este tema. Ahora, si estos cuatro días de corridas son, en realidad, el precio de un fin de semana largo con fiesta y amigos y viajecito y mates y vinos y bailes y charlas y abrazos y sonrisas y todas esas cosas que me hacen tanto bien con personas que mejoran mi vida, entonces es una verdadera ganga.

Ya falta casi casi nada.

lunes, noviembre 19, 2012

Bienvenido


Llegó al mundo nuevo (él nuevo, el mundo no). Llegó a descubrir cada detalle de este mundo viejo que, aún sin sospecharlo, lo estaba esperando con ansias. Llegó a estar un poco dormido y bastante refunfuñoso y ¿cómo no entenderlo? Yo también me esgunfiaría si, de repente, las manos de tanta gente pudieran tocarme, hubiese tantos sonidos y ruido a mi alrededor, me resultara imposible dejar de olfatear los olores del mundo y la luz me pegara en la cara sin gentileza. Sin embargo, el universo se derrite cuando él estira los dedos arrugados como de viejito, cuando se quejotea con sonidos de bebé, cuando se relaja en el abrazo suave. Llegó al mundo nuevo y dormido y refunfuñoso y es tan pero tan hermoso que lo ilumina todo.

Hola Hijo de AmigaSocia.
Ya te quiero para toda la vida.

martes, noviembre 13, 2012

Fiaca dactilar

En mi cabeza se alinean miles de palabras. Se juntan, se conocen, se saludan, se invitan, se acompañan, se pelean, se distancian, se reordenan. Frases completas que surgen, que crecen, que viven entre mis ideas, que se acurrucan en mis neuronas, que se quedan ahí, listas, predispuestas a ser dichas o archivadas o modificadas o agrupadas.

Cocino y se me llena el cuerpo de memorias de un amor importante, un amor de esos que hacen que sea optimista sólo porque alguna vez existió y las letras me desbordan. Con cada tomate que corto, con cada ñoqui que paso por el tenedor, en cada uno de esos gestos simples, diminutos y cotidianos reaparece esa persona, esa historia, ese recuerdo y toma forma de palabras y se relata completo adentro mío mientras mis manos están ocupadas haciendo otras cosas, cocinando, viviendo.

Me miro desde afuera de mi misma, me veo similar a la niña que era, torpe y con una cuota no menor de temor adentro del cuerpo pero, aún así, trepada a un tapial acomodando cosas en el patio y hasta me parece que entiendo toda una parte de esta mujer que soy. Mientras estoy de cara al cielo, colgando entre el asador y la glorieta, arriesgando las uñas con cada alambre que retuerzo, en silencio, en calma, concentradísima en cada movimiento que hago para que mis problemas motrices no me traigan consecuencias graves, las oraciones aparecen espontáneamente, como si no tuviese que pensarlas. Y se quedan ahí, tranquilas, sin siquiera demandar que las exteriorice. Casi de la nada, consigo equilibrar anécdotas mientras mis dedos están entretenidos haciendo otras cosas, entoldando, viviendo.

Decenas de nociones cotidianas se enuncian a si mismas adentro mío cada día. Están ahí, acá, se van haciendo lugar las unas a las otras, se van distribuyendo en conjuntos caprichosamente armados, se van etiquetando entre ellas. Conversan, se burlan, se ríen hasta las disfonía, gritan, se conocen, se olfatean, se quieren y se repelen, se acarician, lloran, se lastiman, se escuchan, se ignoran, brindan, duermen, existen, son mientras yo estoy distraída cocinando, caminando, cantando, conversando, entoldando, viviendo.

jueves, noviembre 08, 2012

Política internacional

Estimados vecinos brasileños, yo no tendría la menor objeción en aceptar este intolerable frente de calor que nos están compartiendo si lo mandaran junto con una playa de arenas blancas y mar turquesa. Pero así, solito, sin una mínima brisa-marina, fijensé, puede que estén abusando de mi buena voluntad.

¡Qué trueque tan desigual!

lunes, noviembre 05, 2012

Frases que no entiendo (4)


Él/ella se lo pierde.

Todos (pero todos, todos) alguna vez le dijimos eso a alguien a quien queremos mucho cuando le tocó enfrentarse a las penas del desamor. Todos (pero todos, todos) alguna vez recibimos esa frase de alguien que nos quiere mucho e intentamos que sirva de algo. Ahora bien, de verdad, escapa a mi capacidad de comprensión. Entiendo por qué terminamos cayendo en ese cliché. Sé que la impotencia exasperante de no poder curarle el corazoncito al otro nos lleva hasta ahí. Es más, comprendo que quien dice semejante atrocidad valora tanto al receptor del mensaje que sinceramente, por una fracción de segundo, considera que la pérdida es del tercero en cuestión.

Después, cuando se terminaron los mates, cuando cerramos la ventanita del chat, cuando la botella de vino vacía dormita abandonada en la mesa y nos quedamos sin interlocutor esa frasecita que tintinea en la cabeza no sirve, no alcanza, no sana. Simple y sencillamente porque es, en el mejor de los casos, una mentira piadosa.

¿Qué pierde el otro? ¿Una historia que no le interesa con una persona que no le importa lo suficiente? Así es fácil perder. Lo que duele, lo que cuesta, lo que arranca partecitas de nosotros, es perder una ilusión. El antojo de querer y ser queridos por esa persona en ese momento, las ganas de compartir vida, el deseo de hacernos compañía, la necesidad de regalarnos detalles de los días mutuamente. Eso es perder. Nadie pierde en la mesa de póquer en la que no jugó ni una moneda.

La Abu siempre afirma que sin coraje no hay batalla pero, por sobre todas las cosas, que el que no apuesta, no gana. Entonces, sabelo, pierde el que se queda con el corazón lleno de moretones, con las ilusiones abolladas y la garganta hecha un sólo nudo de pena. Perdés vos, sí. Perdés antojos, ilusiones, necesidades y ganas y una historia que no le interesa con una persona a la que no le importas lo suficiente. Y duele y enoja y lastima y después, ojalá más antes que después, pasa.

Así que por favor, no resignes, ni por un instante,
las capacidad de ilusionarte hasta los huesos.
(Nadie vale ese precio)


viernes, octubre 26, 2012

Cosa de hombres

Amigo: che, mañana se hace la final esa que quería ver, ¿me acompañás?
Café: seguro, contame.
Amigo: listo, hago la reserva para dos, entonces, ¿o las chicas vienen también?
Café: no sé, dejame que confirme pero ¿tu novia no va?
Amigo: no, tiene un cumpleaños.
Café: ah, ok.
Amigo: ¿por qué te pensás que sos la primera persona a la que llamo?
Café: así son las cosas, eh. ¡Me llamás cuando te dejan solito!
Amigo: no, sos la primera persona a la que llamo cuando sé que no está Novia para romper las pelotas y va a haber pizza, cerveza y fernet... Sólo estaba pensando en lo mucho que vamos a tomar.

¿Te das cuenta?
¡Soy un muchacho!