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martes, mayo 05, 2020

Cuando las clases de teatro justifican el precio

Escuchame un ratito a ver si logro explicarme. No, no soy impulsiva y despreocupada. No me encanta cambiar de planes cada tres minutos y no disfruto de dejarme llevar por la vida y flotar hacia donde el viento nos lleve. No sé si lo fui alguna vez pero desde hace al menos 25 años te puedo asegurar que no es mi estilo. Lo que vos recibís como espontaneidad es, en realidad, una exesiva, cuidada, meticulosa, incontrolable y obsesiva capacidad de previsión.

Cuando vos pensás "qué bien, mirá como logró que lleguemos igual a destino", no es que tenga el azar de mi lado, los ángeles de la guarda a tiempo completo o el cosmos de aliado. Es que antes de salir calculé casi todas las variables que podían fallar en el camino y armé planes de contingencia.

Sé qué tren, subte o colectivo extra tomar porque estudié los recorridos y/o los anoté en el teléfono. Sé a qué números llamar porque lo busqué de antemano. Tengo ropa acorde al estado climático que se presenta porque tengo atuendos adecuados para cada variable que pueda presentarse. Tengo comida, tengo agua, tengo al menos tres formas de pagar lo que necesite comprar y al menos 24 horas de subsistencia en la cartera.

No soy tranquila, liviana, despreocupada. No voy con la corriente, no floto río abajo, no ruedo feliz y relajada por la ladera. No. Lo bueno de que me decodifiques así es que, aparentemente, tengo éxito en la tarea de protegerte de mis delirios. No obstante yo, sin llegar al desorden psiquiátrico, soy fatalista, obsesiva y detallista.

Y eso es muy útil pero harto extenuante.

domingo, abril 12, 2020

Tan pero tan cliché

La escuché millones de veces. Lo sabés. La conozco de memoria desde antes de mi propia memoria. La redescubrí al menos cinco veces desde que tengo consciencia. Adoro esa canción que me genera una mezcla de pena e ilusión difícil de explicar. Sin embargo, tanto se ha hecho incapié en una frase, tanto se ha repetido, tanto he debatido sobre el significado de ese verso en particular que no me había percatado de la infinita sabiduría de la anterior.




Cuéntale a tu corazón que existe siempre una razón
escondida en cada gesto.

Eternamente tuyo
Joan Manuel Serrat | Cada loco con su tema

Lo sabía, ¿entendés? Recién hoy la frase resuena tanto en mi cabeza que me ensordece pero lo sabía desde antes, desde entonces, desde siempre. Lo sabía cuando me sonrojó tu afán por hacerme sentir mirada y cuando me desalentó tu empecinado estilo de abandonar a las personas de tu vida. Cuando me acompañaste con esmero en un mal día y cuando me reprochaste por mi forma de ser. Cuando me entendía con tus amigos, tu familia, tus afectos y cuando vos acusabas a los míos de no generarte el espacio adecuado. Lo supe en cada mimo y en cada desaparición; en cada mate y en cada mutismo; en cada conseción y en cada exigencia. Lo supe las dos veces que me buscaste y las cientos de veces que me dejaste antes de que me fuera.

No me ofusca que vos seas exactamente la persona que siempre fuiste sino haber sucumbido, contra mis mejores consejos, a la tentación de creerme especial por tus gestos de conquista en vez de alejarme de tus hábitos eternos.

domingo, abril 05, 2020

Atareada versus empecinada

Mientras salvo de casualidad el almuerzo por tercer día consecutivo, mientras envío un documento de trabajo en pleno domingo rogando que tenga algo que ver con la tarea que me asignaron y agradeciendo infinitamente la paciencia y predispocisión de mis compañeros, mientras esquivo el trompo, las piezas de rompezabezas, los palitos chinos que usaremos para almorzar, el globo verde y las bombuchas y la carpa de camino entre la mesa y la mesada con el claro objetivo de apagar la hornalla y servir la comida, mientras atajo de casualidad Gurrumín que corre descontrolado hacia la heladera en busca de una manzana (porque el plato de arroz con vegetales viene demorado) y agradezco la maravilla de tener un freezer lleno de tarritos con comida que me auxilian, caigo en la siguiente cuenta.

Por mucho que quise, no logré liberarme algunos momentos cuando tenía guardería y familia y oficina y los mil mecanismos de asistencia y contención, cuando me animaba a comprar pan y no me veía obligada a prepararlo casero, cuando alguien me colaboraba limpiando la casa y no debía hacerlo sola todas las benditas noches, cuando las reuniones de trabajo eran encuentros en los que podíamos ponernos de acuerdo con menos ruido, cuando no todo dependía de la misma precaria conexión a internet. Ahora que recuerdo que no pude en contextos más favorables, salta ineludible la pregunta.

¿¿Cómo pude pensar que justo ahora tendría el tiempo para ésto??



jueves, mayo 02, 2013

Ay, Cesare Borgia

Hermana:
¡pero sí, cosita linda!
Con vos cabalgo hasta el fin del mundo y de mis días.

Café:
En.

Hermana:
...

Café:
Vos querés decir en vos cabalgo hasta el fin de mis días.

Hermana:
¡Maldición!
Tengo problemas con las preposiciones.
Y me arruinan las proposiciones.

Café:
Y hasta las posiciones.

¡Qué barbaridad!
Lo que puede una palabrita.

martes, marzo 12, 2013

I'll see you soon

Las cosas casi nunca suceden como las sospechamos. Nunca nada es tan bueno ni tan malo. No coinciden exactamente todas las felicidades ni las tristezas. No se superponen milimétricamente las alegrías de todos ni las penas de nadie. Los astros no siempre se alínean pero suelen no desparramarse del todo. Entonces, cada día, cada instante nos enfrentamos al desafío descomunal de acompañar a una persona querida que está pasando por algo que no podemos siquiera abarcar o que se contrapone con toda la furia a lo que podemos en ese segundo. Porque justo cuando querés deshacerte en lágrimas y meterte en la ducha hasta que el agua te enjuague hasta los huesos y quedarte aislada del mundo te llama una gran amiga descontrolada de risas y promesas, de ilusiones y futuros.

Puede que tu parcelita de angustia lo ocupe todo y no te salga frenar las lágrimas. Puede que su rapto de euforia no le permita descubrir que algo en vos duele ajeno a su entusiasmo. Puede que seas perfectamente capaz de entender que en ese momento es más importante acompañar y tengas la fuerza suficiente para impostar una sonrisa casi perfecta hasta que llegue el momento en que ella te abrace el llanto. Puede que sea capaz de contagiarte carcajadas y prepararte mates para acompañar las lágrimas. Puede, también, que contra todos tus pronósticos el cuerpo entero se te sonría por contagio y recuerdes, una y mil veces más, que aún sin darse cuenta las personas grandes te salvan la vida. También puede que tu pena y su alegría no sean capaces de generar ningún espacio de contacto y, de repente, haya una persona menos en tu simple existencia cotidiana. Al menos por un tiempo. Quizás por un rato largo. A lo mejor hasta el próximo carnaval.

lunes, marzo 04, 2013

¿Y si nos hacemos cargo de lo que elegimos?

Flaca, si después te va a generar esa incertidumbre de si yo no hubiese ido, no hubiese dicho, no hubiese hecho y no te la vas a bancar y se lo vas a echar en cara cada vez que tengas la posibilidad entonces, por favor, no encares vos.

Por favor,
¡aflojemos con el drama!

lunes, noviembre 05, 2012

Frases que no entiendo (4)


Él/ella se lo pierde.

Todos (pero todos, todos) alguna vez le dijimos eso a alguien a quien queremos mucho cuando le tocó enfrentarse a las penas del desamor. Todos (pero todos, todos) alguna vez recibimos esa frase de alguien que nos quiere mucho e intentamos que sirva de algo. Ahora bien, de verdad, escapa a mi capacidad de comprensión. Entiendo por qué terminamos cayendo en ese cliché. Sé que la impotencia exasperante de no poder curarle el corazoncito al otro nos lleva hasta ahí. Es más, comprendo que quien dice semejante atrocidad valora tanto al receptor del mensaje que sinceramente, por una fracción de segundo, considera que la pérdida es del tercero en cuestión.

Después, cuando se terminaron los mates, cuando cerramos la ventanita del chat, cuando la botella de vino vacía dormita abandonada en la mesa y nos quedamos sin interlocutor esa frasecita que tintinea en la cabeza no sirve, no alcanza, no sana. Simple y sencillamente porque es, en el mejor de los casos, una mentira piadosa.

¿Qué pierde el otro? ¿Una historia que no le interesa con una persona que no le importa lo suficiente? Así es fácil perder. Lo que duele, lo que cuesta, lo que arranca partecitas de nosotros, es perder una ilusión. El antojo de querer y ser queridos por esa persona en ese momento, las ganas de compartir vida, el deseo de hacernos compañía, la necesidad de regalarnos detalles de los días mutuamente. Eso es perder. Nadie pierde en la mesa de póquer en la que no jugó ni una moneda.

La Abu siempre afirma que sin coraje no hay batalla pero, por sobre todas las cosas, que el que no apuesta, no gana. Entonces, sabelo, pierde el que se queda con el corazón lleno de moretones, con las ilusiones abolladas y la garganta hecha un sólo nudo de pena. Perdés vos, sí. Perdés antojos, ilusiones, necesidades y ganas y una historia que no le interesa con una persona a la que no le importas lo suficiente. Y duele y enoja y lastima y después, ojalá más antes que después, pasa.

Así que por favor, no resignes, ni por un instante,
las capacidad de ilusionarte hasta los huesos.
(Nadie vale ese precio)


miércoles, octubre 17, 2012

Impíos

Lo desarmamos, lo desarticulamos, lo destrozamos. Invertimos las formas, cambiamos los significados, mutilamos los alcances. Lo limitamos, lo amurallamos, lo cercenamos. Le quitamos brillo, le apagamos sonoridades, le arrebatamos vocablos. Lo maltratamos, lo desprestigiamos, lo desguazamos. Sin miramientos, sin consideración, sin sensibilidad. Lo apocamos, lo desmerecemos, lo disminuimos. Olvidamos su esplendor, desconocemos su magnitud, desatendemos sus reclamos.

Tenemos un idioma generoso. Tenemos millares de palabras, de matices, de expresiones. Tenemos incontables manera de decir exactamente aquello que queremos. Tenemos tantos conjuntos de letras, tantas licencias sintácticas, tantas opciones semánticas. Tenemos libertades para probar, para decir, para omitir. Tenemos ilimitadas posibilidades de jugar, de crear, de incorporar, de nacionalizar, de combinar, de conjugar, de compilar. Tenemos toda una lengua que crece, que se adapta a nosotros, que se nos entrega completa, desinteresada, irrestricta y así y todo somos capaces de acribillarla hasta el punto mismo de expresar absolutamente nada en mil caracteres por no elegir la palabra que diga.

No alcanza ningún idioma
si no tenemos idea de quiénes somos al momento de contarnos.


martes, octubre 16, 2012

ssshhh

Que yo sea una mutiladita emocional capaz de mantener la compostura como si nada pasara no implica que no duela cuando abrís tu bocota para soltar de cualquier manera lo primero que se te cruza por la cabeza.

martes, octubre 09, 2012

Filtros de búsqueda

Café: bueno, a ver, contame qué es lo que querés y vemos si se puede tramitar, ponele.
Flaco: calma
Café: ¡ah, bueno! Yo pensé que me ibas a decir la rubiecita aquella pero, flaco, ¿vos entendés que estás hablando de engancharte con una mina?
Flaco: sí, ya sé...
Café: qué se yo, ¡hacete monje tibetano! porque enamorarse de una mina y estar en calma no van de la mano.
Flaco: sí, ok, entonces... a ver... quiero que me quiera, que me de buen sexo y que acepte a mis hijos.
Café: aha, bien, ¿dónde está la trampa?
Flaco: ¿qué?
Café: que hay algo grande que estás escondiendo. Lo sé.
Flaco: ¿por qué lo decís?
Café: porque ya aprendí que los que antes generan un '¡oh!, quiere que lo quieran, aaahhh...', son los que más se mienten.
Flaco: bueno, entonces quiero una que todavía no sepa eso.

¡ah, ah, ah!

jueves, octubre 04, 2012

Blanco sobre negro

Chicos, chicas, temo que estamos desplazando conceptos a lo pavote. Cuando te digo 'soy yo, está todo milimétricamente medido y todos los espacios iguales son iguales' no me estoy jactando de hacer las cosas bien, no estoy dejando sentado que soy mejor que nadie, no estoy desmereciendo el laburo ajeno. Por el contrario, estoy reconociendo mi necesidad de suplir con exactitud matemática la falta absoluta de capacidad creativa, mi obsesión por los detalles, mi incapacidad para dejar pasar una fracción de milímetro, mi vergonzante pero controlado impulso por marcarle a alguien más esa pavada y mi infatigable, incontrolable e implacable habilidad para castigarme a mi misma durante años por una minucia que nadie más notó.

Que tenga la autoestima bien colocada no implica que carezca de autocrítica.

jueves, agosto 16, 2012

Desencuentros circulares

Ella esquiva gentilmente el mensaje de aquel que la invita,
para tipearle alguna bobada al que le responderá con evasivas.


Poco mucho,
algo, casi, casi, nada,
no siempre se cruzan
todas las miradas.

Pedro Guerra
Oasis | Raiz

miércoles, julio 18, 2012

Inquietantemente necia

Sé lo que va a pasar. Lo sé porque está claro, no porque sea una mente superior. Sé cuál va a ser la reacción a la acción, de la misma manera en que sé que si salgo a la lluvia me voy a mojar. Sé, además, que no tengo ganas de empaparme. Sin embargo, voy y hago exactamente aquello que me llevará a esa consecuencia que hoy no quiero enfrentar.


¡¿¡¿Pero por qué?!?!

Es una suerte que sólo me haga esas cosas
una vez de cada muchas tantas.
Sino debería vivir pateándome a mi misma.

jueves, julio 05, 2012

Escasez de mariposas

Advertencia:
si tenés alguna condición psiquiátrica diagnosticada,
abstenete de prestarle atención a esta reflexión
y seguí los consejos de tu especialista de cabecera.

Nena, a veces tenemos que olvidarnos de todas las cosas que nos metieron en la cabecita como parte del estereotipo al que se supone que adherimos y escuchar con atención a nuestro cuerpo (que sabe hasta lo que insistimos en negar).

Si no tenés ni siquiera ganas de depilarte para ir al encuentro, es probable que ese flaco no amerite el esfuerzo.

Pensalo durante la ducha y hacele caso a tus codos.

martes, julio 03, 2012

La cena de los lunes

Menú: bifes criollos con arroz con crema.
Tópico en la mesa: depilación completa ¿a favor o en contra?
Tópico de trasnoche: del amor y las pequeñas locuras cotidianas.
Película hipervinculada: As good as it gets.
Dialoguito de la noche:

Una: no entiendo por qué hacen las cosas como las hacen
Otra: y no, es lógico que vos no entiendas eso.
Una: ¿por qué me decís así?
Otra: porque lo estás mirando desde tu forma de ser y es incompatible. Una mina como vos no se engancharía con tipos así. Y viceversa.
Una: pero lo que no entiendo es por qué insisten en repetir decisiones que no los hacen felices.
Otra: es que para cada uno la felicidad es algo diferente.
Una: no, pero igual eligen cosas que los hacen sufrir.
Otra: quizás, eventualmente, pero también les hace disfrutar.

"Si no quieres que le pase nada, no le pasará... nada"
(Gracias Dori)

martes, junio 19, 2012

¡Ay que pena, nena!

Flaca, existe una importante diferencia entre ser exigente, ser competitiva y ser la envidia corporizada. Pensalo, se me hace triste tu vida mirándote así.

Pero si querés envidiar...
¡vos dale!


(¡Quieeeeeta!)

jueves, junio 14, 2012

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No, no me hace feliz, no quiero que hagas eso que yo hago porque me gusta demasiado y temo que vos lo disfrutes tanto como yo y eso me da inseguridad pero por sobre todas las cosas me agrede el ego y me arruina la falsa ilusión de que sólo yo puedo generar esas cosas en vos y prefiero que me elijas porque no existe nadie más en tu mundito de maqueta que porque tenés ganas de elegirme porque las ganas se te puede pasar pero si te asustás y te aislás lo suficiente como para que sólo me tengas a mi no me vas a dejar de necesitar jamás de los jamases y no vas a hacer con nadie más eso de jugar a hacerse los lindos que a mi tanto me gusta hacer y por eso no quiero que lo hagas.

Angel de la guarda,
¡cuánta hipocresía!


martes, junio 12, 2012

Nombres bíblicos

Una:
pero quiero un nombre bíblico

Otra:
¿en serio?

Una:
sí, dale, busquemos.

Otra:
pero mirá que los nombres bíblicos
casi siempre hacen referencia al padre...
¿estás segura de que querés eso?

Una:
sí, me gustan los nombres bíblicos, no jodás.

Otra:
bueno, a ver que hay.

Una:
¿Elioenai?
¿Te parece?

Otra:
y no pero al menos le resuelve algo...

Una:
¿qué?

Otra:
¡de chiquita aprende lo de hiato y diptongo!
Cuando la señorita le diga una palabra con hiato, dice el nombre y aprueba.
Cuando le diga una con diptongo, lo mismo...
Ya que se va a llevar ese nombre
que le sirva de algo.

Una:
Betsabé.

Otra:
ni se te ocurra.
No me gusta pero, además,
los nombres con b son una porquería
porque nunca quedan bien en la firma.

Una:
y bueno, Samara.
Samara Milagros.

Otra:
¡Te muerde los tobillos desde bebé!
Y a los 7 meses ya empieza a usar navaja
y te mira con ojitos de
me las vas a pagar.

Una:
no me estás dejando opción,
va a ser Luz Milagros.
Eso sí, LuzMilagros, todo juntito.

Otra:
ah, ¡como los termos!
Una:
sos jodida, eh.
A ver, Abigail.
¡Abigail me gusta!

Otra:
ja, te lo dije...
significa alegría del padre.

Una:
no, entonces descartalo.

Otra:
Bueno, no claudiquemos,
quizás hay alguno que significa la nariz del padre.

Una:
¡¿qué?!

Otra:
qué se yo,
me dijiste que lo único que querés que saque del padre
es la nariz.

lunes, junio 11, 2012

¡Con qué facilidad se van al carajo!

Chicos, chicas, en serio. Es muy lunes. Muy de mañana. Muy complicado todo. Y todas esas ganas de encerrarme en mi casa, tirarme en mi sillón, abrazarme a mi misma y dormir hasta que se me pase el mal rato están a punto de convertirse en tremenda furia sólo canalizable a través de un contundente reparto de patadas. Y, en este caso, el que resta, suma.

Piensenlo.
No sea cosa que después se sorprendan.

lunes, junio 04, 2012

A favor y en contra

Una:
¡ah! Y se sabe de memoria
parlamentos de Dirty dancing.

Otra:
¿por qué?

Una:
la vio muchas veces
porque es fan de Patrick

Otra:
¿qué?

Una:
eso, que me dijo que le gustan
las películas con Patrick Swayze.

Otra:
vos sabés que ese dato
lo puedo acomodar a lo que necesite,
¿verdad?

Una:
¿Cómo?

Otra:
Claro, ahora que nos cae bien te puedo decir:
la tiene tan clara que puede largarte un
me gusta Patrick Swayze
sin que le tiemble el pulso, ¡es un groso!

pero en cuanto se mande alguna pelotudez
se va a transformar en:
¿Y qué querés?
Si le gusta Patrick Swayze
¡y te lo dice!
.

Todo lo que diga podrá ser utilizado en su contra...
¡pero dígalo igual!