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martes, marzo 06, 2012

Verdor

Primero es el aroma. El vaho a pasto recientemente cortado que lo inunda todo. Después, el frescor ante los primeros pasos. Las plantas de los pies empiezan a teñirse de intenso color verde. El roce suave en la piel provoca cosquillas leves en el arco del pie y entre los dedos. El cuerpo entero agradece ese gesto que se siente como una conexión con el mundo todo.

Nadie conoce la frescura si no caminó con los pies desnudos sobre gramilla recién cortada.

martes, julio 28, 2009

Minutos

Temprano a la mañana, subir al auto, mirar el cielo y ver, al este, una franja luminosa y un cúmulo nuboso iluminado en tonos rojizos. Tomar la ruta, emprender el viaje, descubrir las primeras pelusas del sol levantándose en el horizonte. Seguir el camino, continuar la charla, encontrar, de repente, el disco completo brillando en anaranjado entre la tierra y las nubes.

Nadie conoce el tiempo si no vio el sol salir completo en menos de 20 mil metros a 120 km. por hora.

martes, mayo 19, 2009

Bruma

El silencio se profundiza. La imagen se hace eterna o desaparece, según el momento, en las sensaciones. Desconocer el camino, agudizar los sentidos, enfocar la atención. Adivinar, apenas, los contornos, los espacios, los movimientos. Encontrar los ojos atrapados, esforzándose por ampliar la visión. Descubrir tensión en el cuerpo, concentración en la mente, la respiración atenta.

Nadie conoce la incertidumbre si no intentó vislumbrar el camino a través de la niebla.

viernes, mayo 15, 2009

Evaporación

El camino de siempre, la rutina habitual, la mañana que apenas empieza, el paisaje conocido. Transitar, una vez más, el mismo espacio en igual dirección. La calma de lo sabido de memoria. La interrupción. Algo, en el mismo entorno, genera una nueva sensación. Enfrentarme a una especie de humo, experimentar una falsa alteración de la gravedad. Algo, afuera, me desencaja. Algo, ahí afuera, se ve diferente. Tenía que verse el agua correr, parece casi como una nube.

Nadie conoce el asombro si no vio un río evaporándose.


lunes, marzo 30, 2009

Reposo

Ir manejando aislada del mundo. Estar en el hermetismo del auto, en el paréntesis de mis pensamientos. Dejar que la música invada el espacio y acompañe el viaje. Percibir el mundo apenas como imágenes fugaces sin terminar de conectar con nada del exterior. Notar, en el fondo de la consciencia, que algo me resulta extraño sin terminar de llamar mi atención y, de repente, descubrir qué era.

Nadie conoce la quietud si no vio una bandera que no flamea en medio de un descampado.


jueves, febrero 12, 2009

Ciudad

Cruzando por el puente un río manso que alguna vez nos jugó una mala pasada. El perfil de la ciudad con una luz patética de amanecer nuboso. Delante de la silueta de los edificios, el humo de algún basural en llamas. La imagen activa, de manera casi automática, memorias de fotogramas de películas futuristas, de ciudades del fin del mundo. El cuadro es, a su manera, atrapante pero al contemplarlo persiste, durante varios segundos, una sensación puntual.

Nadie puede visualizar la desolación si no vivió una ciudad después del caos de la tragedia.


martes, febrero 03, 2009

Nublado

Pararme en el medio de una llanura sin nada más que un par de árboles modificando la línea del suelo. Mirar para arriba. Descubrir enormes nubes grises, más oscuras, más altas o más bajas. Respirar el aroma de la tierra mojada por la lluvia de hace unas horas. Sentir en la piel la humedad del aire y el viento leve de la mañana. Dejar que las gotas posadas en el piso se cuelen entre mis dedos por entre las tiras de las sandalias. Inspirar profundo y descubrir, de repente, ese brillo.


Nadie conoce la luz si no vio un rayo de sol colarse entre las nubes de un cielo cubierto y tormentoso.


miércoles, enero 14, 2009

Tormenta

Estar parada sola cara a cara con el paisaje. Respirar el aire extraño de otra zona, descubrir los aromas especiales del agua que se acerca. Dejar que el sonido de otra tierra me invada, me desoriente. Sentir en la piel el aire especial de otras latitudes. Relajar la espalda, levantar la vista y descubrirme ínfima.

Nadie conoce la majestuosidad si no vio oscuras nubes de tormenta asomar detrás de montañas ensombrecidas.


viernes, diciembre 26, 2008

Amanecer

Un rincón nuevo. Una mermelada más en la mesa de estos desayunos. Un instante brevísimo para redescubrir la hermosura. La vida es un cúmulo de detalles, las pequeñas cosas que suceden entre dos grandes momentos son nuestros días y nuestras horas y nuestros lugares y nuestros afectos. Te pido que te tomes un café conmigo y compartas algunas de las cosas que valen la pena para mí.
Nadie conoce la belleza si no vio el sol salir sobre un campo de girasoles florecidos