viernes, julio 31, 2009

Intriga

Hay mujeres que son intrigantes. No les hace falta más. Pasan caminando y todos nos quedamos con esa sensación de misterio que impide dejar de mirarlas por un rato.

Hay mujeres que aprendieron un par de tácticas interesantes. Manejan la información, el tiempo, las respuestas, los silencios y, después de un rato de charla dejan en el otro dosis de curiosidad y expectación.

Habemos mujeres que no tenemos lo uno ni asimilamos lo otro. Preguntan y respondemos. Abrimos la bocota y perdemos, al instante, el beneficio y el encanto de la duda.

Definitivamente, intriga no es mi nombre.

Ni fútbol ni religión

Los políticos, los partidos políticos, las alianzas, los candidatos, los acuerdos, proyectos, plataformas, elecciones, los que tienen de más, los que tienen de menos, los que pagan de más y los que pagan de menos, estado, sociedad y mercado, escuelas, hospitales, rutas, vacaciones, sueldos, trabajos, proyectos, posibilidades, acciones de gobierno, una casa, un perro, un par de pibes, los semáforos en las esquinas, el carnet de conducir, el río, el mar, las montañas, los glaciares, los trenes, feriados patrios y de los otros, servicios, necesidades básicas, cultura, esparcimiento, ocio, salud, acceso a la información, seguridad, protección, justicia, equidad, inclusión, los chiquilines de Bachín, participación, organizaciones no gubernamentales, los perros en las calles, enfermedades, transporte, producción, industria, la veredas, rampas, escalones, baches, señales, multas, elegir, poder, hacer, crecer...

¿Qué es hablar de política?



Seguimos subidos todos en un globo
buscando acomodo sin poder bajar
y nunca ha faltado quien le ponga el precio
al silencio, al tiempo, a la luz, a la paz.

Al derecho ajeno y al respeto mismo
a la piel, al vicio o a la libertad
a la sinceridad, a la complacencia
al mar, a la ciencia y hasta a la verdad.

Alejandro Filio (con León Gieco)
Un precio | Un secreto a voces

jueves, julio 30, 2009

Bizcochuelo

Cuando estaba en segundo o tercer año de la secundaria, muchos dieron en llamarme así inspirados en una publicidad del momento que decía algo así como torta, torta, torta... bizcochuelo en sincronía con escenas de múltiples caídas para vender una de esas mezclas en cajita para repostería. El mote, es claro, hacía directa alusión a mi cantidad de golpes diarios. Lejos de ofenderme me resultó muy gracioso. Soy tan torpe desde tan chica que si fuese a avergonzarme por eso no habría hecho nada de nada.

Pasada la adolescencia plena quedaron atrás las caídas. Sí, me tropiezo dos por tres, y sí, me choco los marcos de las puertas pero nada grave. Al menos no la mayor parte del tiempo. En las últimas horas, sin embargo, vamos de mal en peor. Anoche me desparramé en la vereda de casa como hacía meses no me sucedía. Recién me machuqué el hombro derecho subiendo la escalera. Antes resbalé en la cocina pero logré conservar la verticalidad.

Ya me parece suficiente. Ser torpe es una cosa, esto...



¡esto ya es demasiado!

miércoles, julio 29, 2009

Como en casa

Vos, que tenés un blog con el fondo blanco o clarito y elegiste una tipografía que se lee bien, que no pusiste la letra en colores estridentes que agreden los ojos, que tuviste cuidado en que las líneas de texto no superen las 12 o 15 palabras, que no tenés en ningún rincón música o videos que se reproduzcan solos invadiendo el entorno de los que pasamos por ahí, que no tenés cientos de gadgets animados en las barras laterales ni cachivaches que se muevan, que seleccionaste una linda imagen para identificar tu espacio, que usas correctamente el idioma, que compartís cosas graciosas, emotivas, introspectivas y que se prestan para charlar, acotar o debatir, que leés los comentarios y los contestás y formás parte de la charla, que no moderás los comentarios y que sacaste las letritas de verificación, que no hacés post kilométricos sin ritmo en los que es imposible pasar del segundo párrafo, que no ponés poesía todos los días, que si incluís una imagen para acompañar el texto lo hacés con esmero y criterio.

A vos te digo muchas gracias por hacerme sentir bienvenida cada vez que paso por ahí.



Willkommen, bienvenue, welcome!
Fremde, etranger, stranger.
Gluklich zu sehen, je suis enchante,
Happy to see you, bleibe, reste, stay.

Willkommen, bienvenue, welcome
Im Cabaret, au Cabaret, to Cabaret

Cabaret
Willkommen | Cabaret BSO

martes, julio 28, 2009

Evolución horaria

Yo, que llego a un lugar o parto de él a la hora convenida, en un intento más por adaptarme al ambiente en que vivo he optado por el sistema de puntualidad selectiva. Esto es, si luego de tres encuentros detecto una demora promedio en la otra parte de x cantidad de minutos, de ahí en más (si es que siguen las reuniones) llegaré exactamente x minutos después de la hora pautada y no acepto reclamos por ello. Sí, requiere de análisis y logística pero me evita serios períodos de espera (que me hace menos feliz).

Y de todos modos no espero más de 30 minutos a menos que tenga mucha fiebre y seas mi médico.

Minutos

Temprano a la mañana, subir al auto, mirar el cielo y ver, al este, una franja luminosa y un cúmulo nuboso iluminado en tonos rojizos. Tomar la ruta, emprender el viaje, descubrir las primeras pelusas del sol levantándose en el horizonte. Seguir el camino, continuar la charla, encontrar, de repente, el disco completo brillando en anaranjado entre la tierra y las nubes.

Nadie conoce el tiempo si no vio el sol salir completo en menos de 20 mil metros a 120 km. por hora.

domingo, julio 26, 2009

Máxima arbitraria 38




Cuando un hombre al que querés pone tus manos entre tu pecho y el suyo y te abraza entera, por fuera y por dentro, te derrumbás completa sintiendo, durante ese abrazo, que nada en el mundo puede dañarte.


viernes, julio 24, 2009

Porfiada



Yo sé que hay películas que no debería mirar. Lo sé, las conozco, me conozco. Y, sin embargo, aburrida a la siesta me pongo a pasar canales y los veo a ella y a él y ahí no hay batalla entre mis partes de la personalidad. Ahí todas las personas que me componen se quedan mudas y prendadas mirando la pantalla. Pienso que esta vez voy a evitar el llanto. Sospecho que, años mediante, no me va a doler tanto. Me emociono con la historia otra vez y cuando empiezo a creer que estoy disfrutando llega otra vez la escena del desayuno.

Yo sé que no debería mirar Los puentes de Madison pero no puedo evitarlo.

Convivencia

Dale, cocinemos algo rico. No, esperemos un rato, es temprano todavía. ¿Te parece? Porque ya es hora y yo tengo hambre. Bueno, picoteamos algo y cocinamos más tarde. No, no, no. Vamos a cocinar ya, sino no cocinamos nada. Pero no tengo ganas. Igual, hay que comer. Sí, pero después. ¡Después nada! Lo mismo dijimos a mediodía y acá estamos. Habíamos quedado en preparar comida 'de verdad' al menos una vez al día. Ufa, no, no, no quiero. ¡Bueno, basta Café! Movete, querida.

¡Buen díííía! mmmhola. A levantarse... No, un ratitito más. Bueno, cinco minutos de fiaca. Diez, cuando suene otra vez la alarma arrancamos. Hecho. [...] Ahora sí, ¡arriba Café! Nononono... otro ratito. Nada, sentate, dale. No quiero. ¡No me importa! Sentate y empezá a vestirte. Ufa, ufa, ufa. Nada de ufa. Ponete la remera. Pero hace frío. Pero hay que levantarse igual. No tengo ganas. ¡Movete, querida! No quiero y si no quiero no podés obligarme. ¿Cómo que no? Mirá cómo te levántás. UFA. Dale, nena, que tenés horarios que cumplir.

Hay dos partes de mí que debaten todo el tiempo todas las cosas. Levantarme, preparar la comida, cepillarme los dientes, ducharme, ir al super, buscar un cajero, todas las actividades cotidianas y necesarias. Vivo en un eterno diálogo mudo entre mi yo perezoso y mi yo activo. A veces gana una, a veces la otra.

Y es realmente agotador.

jueves, julio 23, 2009

Un nombre

A mi no me gustan mucho los apodos pero adoro los apócopes del nombre y las variaciones. Cada una de las personas que forman parte de mi vida cotidiana encontró una forma particular de llamarme. Además, como a casi todos los que tenemos un nombre de más de tres sílabas, mi nombre completo me suena a reto.

Lo mismo sucede con mi nombre virtual. Café (con tostadas) es un llamado de atención que casi asusta pero me encantan las formas particulares de llamarme que fueron surgiendo. CF, Coffee, Cafecito, Cafesín, Cafeterita, Cafesuchi, Kahawa, Cafesinho, Cafei son todos mimos que me alegra encontrar entre los comentarios.

Es lógico, entonces, que no entienda a los padres que eligen para sus hijos nombres que no admiten apócopes. Si le ponés Costanza ¿cómo la vas a llamar? Cos suena a patada mal escrita, Costi parece el diminutivo de costillar, Cosi es imposible. ¿Tanto pensar el nombre para decirle Coqui? Si lo llamás León, ¿qué opciones te quedan? ¿Agregarle algo y que quede como Leoncete? ¿decirle Leo?

Es que, para mí, el apócope es un elemento indispensable al momento de pensar posibles nombres de futuros hijos.