Ir manejando aislada del mundo. Estar en el hermetismo del auto, en el paréntesis de mis pensamientos. Dejar que la música invada el espacio y acompañe el viaje. Percibir el mundo apenas como imágenes fugaces sin terminar de conectar con nada del exterior. Notar, en el fondo de la consciencia, que algo me resulta extraño sin terminar de llamar mi atención y, de repente, descubrir qué era.
Nadie conoce la quietud si no vio una bandera que no flamea en medio de un descampado.
Durante mi adolescencia fui muy novelera. Quizás, si hubiesen existido las miles de series y los canales dedicados exclusivamente me habría abocado a ellas. Siempre me llevé bien con los unitarios. Yo no sólo miré las 2 temporadas de Poliladron, sino que me sentí ofendida cuando siete años después no volvió a la pantalla el Nene Carrizo.
Durante años miré prácticamente todos los unitarios nacionales. Nueve lunas, Vulnerables, De poeta y de loco, Culpables, Carola Cassini, Verdad Consecuencia, Los simuladores, Tiempo Final (el original, el argentino, de principio a fin). Después, a medida que se complicaron mis tiempos fui perdiendo el hábito. Quedaron, entonces, aquellos extranjeros que dan en canales que repiten los fines de semana o que pueden alquilarse después en DVD.
Sin embargo, en plena adolescencia, se me había dado por las novelas de la tarde. Especialmente las colombianas, que siempre me encantaron. Por suerte en esa época había varias de esas opciones y así me fui enganchando día a día con una y otra. De las muchas horas invertidas en encuentros y desencuentros, mates mediante, recuerdo con cariño Café con aroma y mujer y Las Juanas. Sin embargo, lo más llamativo es que años después todavía conservo algunos modismos propios de esas historias.
1- Uso muchísimo la expresión "juiciosita/o, eh" para decir "cuidate"
2- cuando, en medio de una leve discusión, quiero hacerle notar a un hombre que se está pasando con la novela digo "peldón, HoséHuanFernandoLuisErnetoEstéban"
3- cuando quiero preguntar si estoy muy despeinada digo "¿tengo la greñera alborotá?"
4- me gusta decir "la extrañadera" y "la lloradera"
5- cuando una amiga llora desconsoladamente me sale decirle "ay, mi niiiña, no me iooore"
¿Te das cuenta? Es verdad que la televisión se mete en la vida.
Era siesta de domingo, empezaba el verano (que vos siempre adoraste y con el que yo no me llevo nada bien), éramos dos criaturas y estábamos juntos. Por ausencia de conversación podría pensarse que estábamos en silencio pero no. Disfrutábamos de la música que habías elegido, disfrutábamos de la cercanía del otro, disfrutábamos de nosotros.
Ibas y venías buscando algo, no recuerdo que. Me tiré en tu cama, cerquita del borde, boca arriba. Las manos bajo la nuca, los pies cruzados como siempre, los empeines siguiendo el ritmo de la canción, los ojos cerrados. Percibí que te arrimabas, sentí como apoyabas tu cabeza en mi abdomen con la remera apenas levantada. Abrí los ojos. Te vi mirarme desde ahí con gesto de nene. Acaricié tu cara, sonreí y nos quedamos aislados del tiempo y del mundo un instante. Nos gustaba mirarnos así.
De repente escondiste tu rostro entre mi mano y mi panza y empezaste a hablar. No te entiendo si me hablás desde ahí, te dije. Asomaste apenas tu boca preciosa y me confesaste que sabías que no te iba a tomar en serio. Pregunté qué pasaba, contaste que habías tenido un sueño hermoso. Yo estaba acostada así y vos me dabas muchos besos en la panza. Así, dijiste mientras me besabas, mi mano en tu pelo, mis cosquillas en el cuerpo. Te arrimaste a mi oido. Yo soñé que un día vos eras la madre de mis hijos, susurraste. Mi piel se enterneció íntegra, mi razón me dijo que decías lo que sospechabas que yo quería escuchar.
Me llevó años aprender que es mi piel la que siempre supo cuando creerte.
Si un hombre te toma de la cintura mientras bailan o hablan pueden pasar dos cosas, que no lo notes o que te des cuenta. Si no lo notás, estás ante un buen amigo pero si te das cuenta pueden pasar dos cosas, que te moleste o que te agrade.
Si te molesta pueden pasar dos cosas, que el tipo te caiga mal o no. Si te parece buena persona, vas a dar un paso al costado con disimulo para continuar la conversación y será, como mucho, un buen compañero. Si te cae mal, media vuelta y a otra cosa.
Eso sí, si te agrada te vas a quedar inmóvil por unos segundos (sin siquiera acomodarte el pelo) intentando saber si es intencional. Cuando dejes de dudar, te vas a quedar sin respuesta para la frase que él esté pronunciando en ese momento (porque no las vas a escuchar).
Sabelo. Así de fácil se descifra el código de la mano en la cintura.
Tomame de la cintura y abrazame para bailar. Besame si es lo que quieres y amame, si es de verdad.
Pero no me, pero no me, pero no me digas, pero no me digas palabras de amor
La portuaria Portuaria mix | Devorador de corazones
Tener múltiples reuniones con compañeros de esos que cuando los mirás pensás ay, pero qué no te hago o con aquellos de los que podrías enamorarte un día cualquiera después de un café disminuye considerablemente tu capacidad de concentración.