jueves, junio 14, 2012

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No, no me hace feliz, no quiero que hagas eso que yo hago porque me gusta demasiado y temo que vos lo disfrutes tanto como yo y eso me da inseguridad pero por sobre todas las cosas me agrede el ego y me arruina la falsa ilusión de que sólo yo puedo generar esas cosas en vos y prefiero que me elijas porque no existe nadie más en tu mundito de maqueta que porque tenés ganas de elegirme porque las ganas se te puede pasar pero si te asustás y te aislás lo suficiente como para que sólo me tengas a mi no me vas a dejar de necesitar jamás de los jamases y no vas a hacer con nadie más eso de jugar a hacerse los lindos que a mi tanto me gusta hacer y por eso no quiero que lo hagas.

Angel de la guarda,
¡cuánta hipocresía!


martes, junio 12, 2012

Nombres bíblicos

Una:
pero quiero un nombre bíblico

Otra:
¿en serio?

Una:
sí, dale, busquemos.

Otra:
pero mirá que los nombres bíblicos
casi siempre hacen referencia al padre...
¿estás segura de que querés eso?

Una:
sí, me gustan los nombres bíblicos, no jodás.

Otra:
bueno, a ver que hay.

Una:
¿Elioenai?
¿Te parece?

Otra:
y no pero al menos le resuelve algo...

Una:
¿qué?

Otra:
¡de chiquita aprende lo de hiato y diptongo!
Cuando la señorita le diga una palabra con hiato, dice el nombre y aprueba.
Cuando le diga una con diptongo, lo mismo...
Ya que se va a llevar ese nombre
que le sirva de algo.

Una:
Betsabé.

Otra:
ni se te ocurra.
No me gusta pero, además,
los nombres con b son una porquería
porque nunca quedan bien en la firma.

Una:
y bueno, Samara.
Samara Milagros.

Otra:
¡Te muerde los tobillos desde bebé!
Y a los 7 meses ya empieza a usar navaja
y te mira con ojitos de
me las vas a pagar.

Una:
no me estás dejando opción,
va a ser Luz Milagros.
Eso sí, LuzMilagros, todo juntito.

Otra:
ah, ¡como los termos!
Una:
sos jodida, eh.
A ver, Abigail.
¡Abigail me gusta!

Otra:
ja, te lo dije...
significa alegría del padre.

Una:
no, entonces descartalo.

Otra:
Bueno, no claudiquemos,
quizás hay alguno que significa la nariz del padre.

Una:
¡¿qué?!

Otra:
qué se yo,
me dijiste que lo único que querés que saque del padre
es la nariz.

lunes, junio 11, 2012

¡Con qué facilidad se van al carajo!

Chicos, chicas, en serio. Es muy lunes. Muy de mañana. Muy complicado todo. Y todas esas ganas de encerrarme en mi casa, tirarme en mi sillón, abrazarme a mi misma y dormir hasta que se me pase el mal rato están a punto de convertirse en tremenda furia sólo canalizable a través de un contundente reparto de patadas. Y, en este caso, el que resta, suma.

Piensenlo.
No sea cosa que después se sorprendan.

viernes, junio 08, 2012

M

Mil formas de decir, mil maneras de hacer, mil puñados de palabras para contar, mil vueltas a mis ideas, mil retazos de mis días, mil muestras de mi vida, mil intentos de entenderme, mil esfuerzos por contarme, mil argumentos a favor y en contra, mil títulos con tanto esmero, mil ansias, mil deseos, mil dolores, mil sonrisas, mil ilusiones, mil fragmentos compartidos, mil conceptos expresados, mil teorías replanteadas, mil verdades de entre casa, mil rincones de mi cabeza, mil facetas de mi espíritu, mil partes de mi personalidad, mil personajes de esta misma persona, mil empeños de acercarnos, mil anhelos de encontrarnos, mil modos de conocernos, mil excusas para conversarnos, mil desayunos compartidos.

Gracias, miles.

jueves, junio 07, 2012

Lo dije y lo repito

Para la charla soy como para el mate.

Suelo quedarme sola
tomando el enésimo termo de mates
cuando ya todos dijeron basta.

miércoles, junio 06, 2012

Ritual

Empiezan las manos. Mis manos. Las palmas hacia arriba, izquierda sobre derecha, los brazos extendidos. Los dedos relajados son la vanguardia que enfrenta a las gotas. Cada vez más abajo de la lluvia. Prueban, perciben, mantienen un diálogo mudo con el agua para descifrar si esa es la temperatura exacta. Si es necesario, la derecha invade terreno ajeno para regular, en un juego preciso de canillas, las cantidades de frío y de calor. Después avanzo a pasos mínimos. Los dedos de los pies empiezan a salpicarse y el contacto con el agua va subiendo por mis piernas. De a poco, gota a gota. Llueve sobre mi panza y ese es el momento del último retoque térmico. Después un paso seguro, pie derecho adelante, hasta que el agua riega mis clavículas.

Cambio. En un movimiento continuo giro el cuerpo mientras paso el peso a la pierna izquierda para que mi espalda también vaya enfrentándose de a poco a la caricia de la ducha y retrocedo hasta que los chorros pegan de lleno en mi cabeza. Los pies juntos, el rostro levemente hacia arriba, el agua pegando justo en la línea en que se encuentran mi frente y mi cabello y ahí me quedo un ratito, aflojando los hombros, relajando los brazos, respirando profundo antes de empezar con el baño propiamente dicho.

Puedo estar horas debajo de la ducha
pero no soporto que el agua me pegue directo en la cara.


martes, junio 05, 2012

¿Sabés qué me vendría muy bien?

Que la temperatura estuviese apenas unos grados más arriba y que estos mates con tortitas negras, en vez de sola y en la oficina, fuesen en ronda, en la plaza, sentados en el pasto y muriéndonos de risa de esos argumentos que sirven para cerrar cualquier conversación.

¿Por qué era que no podíamos vivir de fin de semana?

lunes, junio 04, 2012

A favor y en contra

Una:
¡ah! Y se sabe de memoria
parlamentos de Dirty dancing.

Otra:
¿por qué?

Una:
la vio muchas veces
porque es fan de Patrick

Otra:
¿qué?

Una:
eso, que me dijo que le gustan
las películas con Patrick Swayze.

Otra:
vos sabés que ese dato
lo puedo acomodar a lo que necesite,
¿verdad?

Una:
¿Cómo?

Otra:
Claro, ahora que nos cae bien te puedo decir:
la tiene tan clara que puede largarte un
me gusta Patrick Swayze
sin que le tiemble el pulso, ¡es un groso!

pero en cuanto se mande alguna pelotudez
se va a transformar en:
¿Y qué querés?
Si le gusta Patrick Swayze
¡y te lo dice!
.

Todo lo que diga podrá ser utilizado en su contra...
¡pero dígalo igual!


sábado, junio 02, 2012

Media vida

Él no tiene idea y me pregunta. No entiende, no tiene como saber porque esa historia sucedió durante una pausa y nuestros paréntesis son así. Completos. Concretos. Absolutos. Un saludo por algún cumpleaños, un meneo de manos al cruzarnos en una esquina, un prolijo intercambio de palabras al coincidir en un club o una escuela . Pero todo, siempre, con absoluta diplomacia. Hay un acuerdo tácito. Los dos controlamos el abrazo postergado hasta que el momento sea el adecuado pero ambos cumplimos con el saludo protocolar. Ay, que dolor de cuerpo y de espíritu el día en que prefirió mirar el suelo y esquiar mi vista. Ay, que atrocidad la mía cuando necesité un paréntesis y no avisé de buena manera.

Nos costó media vida aprendernos y nos enseñamos tanto el uno del otro que parece mentira que hayamos tenido varios intervalos. No entiendo cómo funciona, me dijo una amiga hace años. Yo tampoco comprendo, sospecho que él no tendría respuesta. Eso sí. Hay un par de elementos fundamentales. Nos queremos desde la primer sonrisa, nos abrazamos mucho y bien, hemos hablado todo y más, desde diferentes lugares hasta que dejó de doler y estamos ahí, todas las veces. Aún cuando no nos vemos estamos, los dos, a una llamada de distancia.

Y si nos hemos perdonado tanto,
podemos disculparnos mucho más.


viernes, junio 01, 2012

Y 300 gramos de coherencia, muchas gracias


La teoría de que las mujeres no saben guardar secretos

se contradice rotundamente

con tu ilusión de que son menos infieles que los hombres.


¡Pensá lo que decís!