lunes, enero 11, 2010

Ilusiones

Yo no creo en señales. No estoy permanentemente buscando indicios externos de las decisiones que tengo que tomar yo. De hecho, creo que lo que sucede es que cuando realmente queremos hacer algo, nos parece que cualquier insecto volando es señal inequívoca de que eso es lo que debemos hacer.

Yo no creo en señales. Pero un día viene ella y me cuenta un par de detalles y me describe una sensación y yo, que sigo sin creer, de repente escucho lo que canta mi cabeza, leo un par de palabras en algún rincón y pienso que, quizás, sería mucho más fácil empezar a tenerles fe.

¿Porque, quién me dice?
Quizá (y sólo quizás) las señales y las actitudes no están tan lejos.

domingo, enero 10, 2010

Entre amigas

Sospechás que entre la bebida y la charla de la noche anterior nadie bajó las cervezas del freezer. Caminás rumbo a la heladera rogando que sea una equivocación. Abrís la puerta. Ahí están. Una congelada, otra reventada.

Triste que ante esa escena no pienses en la bebida desperdiciada o, cuanto menos, en la inversión descuidada. Muy triste que sólo se te ocurra lamentarte por el trabajo de limpiar el freezer y todas las cosas que hay en él.


¡Te merecés el cortecito en el dedo gordo!

viernes, enero 08, 2010

Mecenas

Hacer piojito es un arte y, como tal, requiere de condiciones naturales, técnica y mucha práctica.




Si tenés las dos primeras...
¡contá conmigo para el trabajo de campo!


*(para La TíaPé) piojito: acción y efecto de rascar suavemente la cabeza jugando con el pelo a modo de mimo.

jueves, enero 07, 2010

Hablando en serio

¿Por qué existen tantos sabores de helados de agua si el único que sirve para algo es el de limón?

Preludio

Caminar descalza sobre el pasto fresco, sentarme en medio de una plaza a tomar mates, disfrutar un rato más de las cosquillas de mi pelo suelto sobre la espalda, pensar en nada, cantar en voz muy bajita, charlar de la vida y del mundo y de cualquier cosa que nos venga en ganas, recostar la espalda y estirar los brazos y sentir el suelo contra cada vértebra y pedirle a esta nube amiga que se quede un rato más, que no se vaya, que no se corra, que no nos deje otra vez desprotegidos cara a cara con este sol de enero. Y así pasar el resto de la mañana y, por qué no, un poco más.



Vamos mengana usar la maravilla,
esa vislumbre que no tiene dueño.
Afila tu delirio,
arma tu sueño
en tanto yo te espero en la otra orilla.

Si somos lo mejor de los peores
gastemos nuestro poco de albedrío.
Recupera tu cuerpo
y hazlo mío
que yo lo aceptaré de mil amores.

Qué maravilla
de maravilla
la maravilla.
No hay pie de rey que mida
la maravilla.
Ni balanza que pese
la maravilla.

Qué maravilla
de maravilla
la maravilla.
No hay dinero que compre
la maravilla.

Y ya que estamos todos en capilla
y dondequiera el mundo se equivoca
aprendamos la vida
boca a boca
y usemos de una vez la maravilla.

Joan Manuel Serrat
Maravilla | Utopía
Letra: Mario Benedetti

miércoles, enero 06, 2010

El pan y los peces

Lo que creés querer, lo que te gustaría querer y lo que realmente querés son tres categorías diferentes. El desafío es mantenerlas lo más cerca posible la una de la otra. El milagro es que coincidan.




¿Quién te dijo que vos no podés obrar milagros?

Mejorame la autoestima

Amigo:
Entonces mañana nos vemos.
Ahora me voy a buscar a mi niño chico que quiere ir a la pileta con un amigo...

Café:
Ok. Beso enorme para vos y mandale un beso mío a ese niño chico tuyo.

Amigo:
Se va a poner contento, siempre me pregunta por vos.
Te admira

Café:
¿...?

Amigo:
¡Es que estás primera entre sus contactos en todos los juegos que él juega en facebook!

Café:
jajaja
Mi cielo. Avisale que es eso es por adicta y por compulsiva... ¡que no tiene que copiarme esas cosas!

Amigo:
Ya le dije, mientras también aprenda algunas de todas las buenas que tenés para contagiar, está más que bien.

Hay gente que hasta jugando nos hace sentir bien.

martes, enero 05, 2010

Mientras tanto

No, nene, escuchame. Antes o después, con más o menos lágrimas, de mutuo acuerdo o con un basta unilateral... todas las historias se terminan. Sí, las de amor también. Lo importante no es eso. Lo importante es aprender que el final no borra el hecho de que existió. Lo importante no es la eternidad sino el mientras tanto.

Me escucho a mi misma una vez más. ¿Quién me dijo que puedo dar lecciones de vida? No sé, no importa, algún día cerraré la boca. Al menos puedo intentar aprender de mis palabras. Me paro acá, en esta que soy hoy, con toda la parcialidad y la sabiduría de mirar el pasado desde el presente y repaso una a una mis historias. No en detalle. No de manera enroscada. Pego pantallazos. No quedan dudas.

De todas las personas que quise y me quisieron, de mis pocas historias de amor, vos y yo sacamos lo mejor de mí (y ojalá de vos). Y me reí hasta descoyuntarme y lloré desde los talones y aprendí a mimarte y acariciarte y recorrerte como a nadie más (y viceversa). Que manera de querernos y de hacernos bien y de bailar. No hay una vez que no te recuerde con una sonrisa ni una de las personas de mi entorno que no te nombre con afecto ni un solo reproche pendiente.

Claro, también dejamos de querernos... pero qué más da.


(No me odies o no lo escuches. Es que bailábamos lindo y era bonito su pelo negro)

lunes, enero 04, 2010

Bombucha emocional

La peor parte de tener ropa que te gusta mucho cuando recibís un baldazo de agua helada...

es que la pollera preferida queda completamente mojada.

La que solía ser

Ponele que ahora diga que es porque estuvimos 4 días de fiesta de fin de año. Es decir, 4 días de brindis y comida desenfrenados. No estoy muy convencida. Me parece que no pasa sólo por esta eventualidad.

Recuerdo que cuando era purreta empezaron a usarse los jeans tiro bajo. Recuerdo que yo me calzaba mis pantalones y las remeritas cortitas que se usaban en esos años. Recuerdo (y hay fotos de constancia) que entre mi abdomen y la tela cabía, perfectamente, un atado de cigarrillos sin generarme ni cosquillas. Me miro y pregunto.

¿Dónde está el espacio vacío entre los huesos de la cadera que solía ser mi panza?